Este es un día de felicidad,
pues hoy contaré con la agradable visita de mi esposa y de mis hijas, las
mismas que llegan a las 10 de la mañana para compartir al menos breves momentos
por cuanto no es permitido quedarse en la sala por mucho tiempo. Por lo que a las 12 aproximadamente se
despiden, en esta ocasión gracias a la complicidad de doña Silvia Sánchez,
auxiliar de enfermería les permite quedarse durante todo ese tiempo.
Por la tarde en el horario
normal de visitas de nuevo cuento con la visita de mi esposa e hijas, así como
también de mi hermana, sobrina y de mi amigo Roberto, quienes me acompañan
hasta las 4 de la tarde, pues el guardia del hospital solicita que abandonen la
sala por haber terminado el período de visitas.
El resto de la tarde lo
dedico para ver una película titula El Tibet, la misma que me facilitó, Fredy,
un amigo que trabaja como auxiliar de enfermería.
A partir de las 9 de la
noche tengo un compromiso con Dios, adquirido desde hace algunos días, por lo
que trato de estar solo y en silencio, procedo a apagar el celular y a culminar
el último día de la novena a la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, acto que lo
realizo con la intención de solicitar el don de la salud y sanación para mi
herida, así como también pido por la paz del mundo, por los hogares, por la
conversión de los pecadores, por los enfermos, etc.
Terminada esta actividad me
dedico a chatear un rato con algunos amigos y familiares y luego me pongo en
las manos de Dios y procedo a descansar, en espera de un nuevo día y por ende
de una nueva alegría de vivir.
PARA REFLEXIONAR:
En
los momentos de soledad te recordaré y me recordarás, en la tristeza nuestros
bellos recuerdos nos alegrarán. Y en la alegría nuestros rostros en la mente y
en el corazón por siempre estarán. Y el
olvido no habrá, porque el aroma de los momentos felices por siempre vivirán.
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