En este día post operatorio,
las curaciones de la herida continúan por parte de la señorita interna Melissa
Tamayo, labor que la realiza con mucha responsabilidad y vocación; sin embargo
la herida sigue drenando aunque en menor cantidad, pero aún es preocupante mi
situación de salud. Desde luego que debo
dar gracias a Dios como todos los días por darme la fortaleza, paciencia y
mucho optimismo para seguir luchando contra esta bacteria necia que no se la
puede erradicar.
Como todo ser humano, siento
a veces desfallecer y hasta dudar de la oración, cayendo pronto en la tentación
de sospechar que Dios es injusto, antes que acoger lo que Él hace en su sabiduría. Creyendo erróneamente que a veces se arriesga
la fe en el amor de Dios sin recibir una respuesta satisfactoria para mi mal.
PARA REFLEXIONAR:
No
cortes las rosas, déjalas que vivan aún en la orilla del camino, así estén
llenas de polvo, pero viven y nos llenan de alegría o las preferirías marchitas
aún en el más bello cristal.
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