martes, 18 de febrero de 2014

Martes 9 de abril…





El tiempo avanza, un día más internado, son 4 días de hospitalización, tiempo que me ha permitido reflexionar y hacer un inventario, una auditoría de mis acciones a lo largo de mi vida.

Para este día está programada una intervención quirúrgica en el quirófano para estabilizar la tibia y el peroné.  El temor, como quizá en toda persona se apodera, pues somos seres humanos y más no seres omnipotentes, y por esta razón solicito de la manera más comedida tanto a mi hermana como a mi esposa, la posibilidad de que traigan un sacerdote para poder reconciliarme con Dios.

Luego de dos horas aproximadamente llega el Ministro de Dios y me ayuda con los sacramentos de la confesión y comunión, para poder estar en paz con el Todopoderoso y conmigo mismo.  Fortalecido mi espíritu y mi cuerpo, lleno de confianza hacia el quirófano me trasladan.

Debo anotar las molestias y trauma psicológico que causa el proceso de administración de la anestesia, la canalización de vías para la aplicación de los sueros, el control de la presión arterial, la colocación de electrodos para el control de los signos vitales.

Con mucha curiosidad vigilo sigilosamente el procedimiento de intervención quirúrgica, pues tan solo me anestesiaron en la columna vertebral (raquídea) lo que permite que solo se adormezca la parte inferior del cuerpo dejando casi sin sensibilidad el mismo.

En esta intervención participan el Dr. Vladimir Serrano como traumatólogo, el médico cirujano el residente Dr. Andrés Andrade, la interna en medicina Srta. Jessica Naula y el anestesiólogo el Dr. Luis Reyes.

Me causa mucha sorpresa esta intervención por los instrumentos utilizados, pues me daba la impresión de estar en un taller de mecánica o de carpintería, por la presencia de taladro, martillo, desarmadores, clavos, tornillos, tarraja, etc., nunca me había imaginado una situación parecida.

La presencia de una pantalla me permite observar parte del proceso quirúrgico, el mismo me causa cierta emoción por la oportunidad de vivir esta experiencia.  Luego de dos horas aproximadamente concluye la cirugía, con resultados satisfactorios de acuerdo a la versión de los profesionales participantes.

Luego de permanecer dos horas en la sala de recuperación, me trasladan a la sala del área de cirugía en donde me encuentro hospitalizado.  Debo reconocer que una de las molestias causadas es haber atentado contra uno de los placeres más lindos del ser humano, como es el de comer, pues cuando hay cirugías nos aplican el famoso NPO (nada por vía oral) lo que significa ni agua durante el desayuno, almuerzo y merienda, por tanto habría que esperar pacientemente la llegada del nuevo día para ansiosamente poder desayunar.



PARA REFLEXIONAR:

Jamás pienses que no puedes hacer algo sin haberlo intentado.

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