En este día el Todopoderoso
un nuevo milagro me regala en el momento de la visita, pues se concentran en mi
alrededor aproximadamente unas 30 personas entre amigos y familiares, cosa que
ni en sueños había imaginado, quienes me regalan sus palabras de aliento, sus
muestras de solidaridad y por qué no decirlo algunas bromas para levantar el
ánimo. Permanezco tranquilo toda la
tarde, quizá con un poquito de nostalgia una vez que termina el horario de visitas
y tener que quedarme sólo, bueno no tan solo pues me quedo con Dios y los
compañeros de sala, con quienes logro entablar conversación y hacer un poco de
amistad.
Debo anotar que una de mis
debilidades es la falta de sueño, pues desde que estuve en la universidad me
acostumbré a dormir entre 4 y 5 horas, y el resto de la noche ¿qué? Pues no
estoy en casa, estoy en la sala de un hospital.
PARA REFLEXIONAR:
Recuerda,
que nada detenga tu diario vivir, ama el presente y no te lamentes del pasado
que ya murió y tampoco te angusties por un futuro incierto que aún está por
llegar.
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