martes, 18 de febrero de 2014

Domingo 7 de abril…


En este día el Todopoderoso un nuevo milagro me regala en el momento de la visita, pues se concentran en mi alrededor aproximadamente unas 30 personas entre amigos y familiares, cosa que ni en sueños había imaginado, quienes me regalan sus palabras de aliento, sus muestras de solidaridad y por qué no decirlo algunas bromas para levantar el ánimo.  Permanezco tranquilo toda la tarde, quizá con un poquito de nostalgia una vez que termina el horario de visitas y tener que quedarme sólo, bueno no tan solo pues me quedo con Dios y los compañeros de sala, con quienes logro entablar conversación y hacer un poco de amistad.

Debo anotar que una de mis debilidades es la falta de sueño, pues desde que estuve en la universidad me acostumbré a dormir entre 4 y 5 horas, y el resto de la noche ¿qué? Pues no estoy en casa, estoy en la sala de un hospital.





PARA REFLEXIONAR:

Recuerda, que nada detenga tu diario vivir, ama el presente y no te lamentes del pasado que ya murió y tampoco te angusties por un futuro incierto que aún está por llegar.

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