martes, 18 de febrero de 2014

Viernes 6 de septiembre…




Hoy se cumplen cinco meses del inicio de esta bella aventura luego del accidente de tránsito, digo bella aventura, porque durante este tiempo Dios me ha enseñado muchas cosas que antes quizá no valoraba y hoy sé que son un tesoro, como mi familia, mis amigos, Dios mismo, el trabajo, la vida, la salud, etc.

En este día como no hacer un alto en mi vida y regalarle una sonrisa y una oración a Dios.  Una sonrisa porque la vida que Dios nos da es una verdadera fiesta si la sabemos vivir a plenitud y una oración porque Dios se merece todo de nosotros.

En la mañana de este día el traumatólogo, Dr. Gustavo Ochoa me revisa la herida y me indica que dependiendo del resultado del cultivo hay la posibilidad de que el día lunes o martes me realice una limpieza quirúrgica, y si no amerita y el resultado es negativo procederán a darme el alta médica.

Las curaciones en la sala continúan por parte de la señorita Johanna Astudillo, interna de medicina y por parte de los internos de turno, curación que consiste en limpiar la herida, retirar los apósitos y vendajes, cambiar por nuevos.  También el monitoreo para controlar la glicemia continúan en la mañana y tarde.

Me alegra mucho y gracias doy a Dios a cada momento por su misericordia, pues quien más que Él para estar junto a sus hijos y sanar sus males, la herida está cicatrizando satisfactoriamente y la secreción es mínima, lo que hace pensar que pronto me darán el alta.

Como todo un buen ecuatoriano desde mi trinchera apoyo a la selección augurando buenos resultados frente al equipo colombiano, pese a que al final del partido no todo es alegría pues pese a hacer un buen juego perdimos por la mínima diferencia. 

Ahora no queda más que, continuar la lucha, pues aún faltan tres partidos y las esperanzas están firmes para llegar al Mundial Brasil 2014.

Comparto gratos momentos con mis familiares que me visitan y luego que se termina el horario de visitas abandonan la sala, mientras me dedico a leer y a escribir sobre algún tema, pues estas dos actividades son mi pasatiempo favorito.

Luego las sombras de la noche acarician mis párpados, me pongo a buen recaudo en los brazos del Creador y a dormir me dispongo con la esperanza del milagro de un nuevo amanecer.
 



PARA REFLEXIONAR

Donde termina el camino del hombre es donde comienza el camino de Dios.

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