Hoy se cumplen cinco meses del
inicio de esta bella aventura luego del accidente de tránsito, digo bella
aventura, porque durante este tiempo Dios me ha enseñado muchas cosas que antes
quizá no valoraba y hoy sé que son un tesoro, como mi familia, mis amigos, Dios
mismo, el trabajo, la vida, la salud, etc.
En este día como no hacer un
alto en mi vida y regalarle una sonrisa y una oración a Dios. Una sonrisa porque la vida que Dios nos da es
una verdadera fiesta si la sabemos vivir a plenitud y una oración porque Dios se
merece todo de nosotros.
En la mañana de este día el
traumatólogo, Dr. Gustavo Ochoa me revisa la herida y me indica que dependiendo
del resultado del cultivo hay la posibilidad de que el día lunes o martes me
realice una limpieza quirúrgica, y si no amerita y el resultado es negativo
procederán a darme el alta médica.
Las curaciones en la sala
continúan por parte de la señorita Johanna Astudillo, interna de medicina y por
parte de los internos de turno, curación que consiste en limpiar la herida, retirar
los apósitos y vendajes, cambiar por nuevos.
También el monitoreo para controlar la glicemia continúan en la mañana y
tarde.
Me alegra mucho y gracias
doy a Dios a cada momento por su misericordia, pues quien más que Él para estar
junto a sus hijos y sanar sus males, la herida está cicatrizando
satisfactoriamente y la secreción es mínima, lo que hace pensar que pronto me
darán el alta.
Como todo un buen
ecuatoriano desde mi trinchera apoyo a la selección augurando buenos resultados
frente al equipo colombiano, pese a que al final del partido no todo es alegría
pues pese a hacer un buen juego perdimos por la mínima diferencia.
Ahora no queda más que, continuar la lucha,
pues aún faltan tres partidos y las esperanzas están firmes para llegar al
Mundial Brasil 2014.
Comparto gratos momentos con
mis familiares que me visitan y luego que se termina el horario de visitas
abandonan la sala, mientras me dedico a leer y a escribir sobre algún tema,
pues estas dos actividades son mi pasatiempo favorito.
Luego las sombras de la noche
acarician mis párpados, me pongo a buen recaudo en los brazos del Creador y a
dormir me dispongo con la esperanza del milagro de un nuevo amanecer.
PARA REFLEXIONAR
Donde termina el camino del hombre es donde comienza el camino de Dios.
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