Un nuevo día Dios me regala,
por lo que le doy gracias, una mañana muy fría, estoy despierto desde las cinco
de la mañana, hora que por costumbre me despierto, aprovecho para rezar el
Santo Rosario y dar gracias a Dios, a nuestro Señor Jesucristo y a nuestra
madre santísima la Virgen María, haciendo algunas peticiones por los enfermos
del cuerpo y del alma, por la paz en el mundo, por los hogares, etc.
En la visita médica una vez
más me indican sobre el avance en mi estado de salud y la sugerencia que se
cambie el canester que está a punto de llenarse con la secreción aspirada. Trabajo que lo realiza una señorita interna
de enfermería.
Aprovecho un poco el tiempo
revisando mis obras literarias, que si Dios me lo permite pronto las publicaré
y en la tarde comparto el tiempo con Luz María y Anita Lucía.
Desde la tarde tengo
molestias estomacales caracterizadas por llenura, hipos durante más de una
hora, luego fatiga por lo que tengo que inducir el vómito para vaciar el
contenido del estómago, más tarde una cadena de diarreas que me dura toda la
noche, ventajosamente tengo la facilidad de levantarme e irme al sanitario
porque si hubiese tenido que utilizar el videl se hubiera convertido en una
tragedia.
PARA REFLEXIONAR:
Enfrenta el miedo y lo vencerás.
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