Señor en el silencio de este
día que nace, te pido el entusiasmo y la paz.
Quiero mirar el mundo en esta jornada con ojos de amor. Cierra mis oídos a toda calumnia. Guarda mi lengua de toda maledicencia. Que solo pensamientos que bendicen se posen
en mi frente.
Luego de dar gracias a Dios,
me retiro la vía parenteral para proceder a asearme. Luego tomo mis muletas y salgo a pasear por
los pasillos del área de cirugía ante la complacencia del personal de
enfermería, médicos residentes e internos de medicina.
Posteriormente la interna
señorita Johanna Astudillo procede a la curación respectiva de la herida de
acuerdo a la prescripción del médico tratante.
En la tarde el accidente
sufrido por mi hermano Carlos causa un poco de preocupación, pero luego de las
atenciones recibidas en el hospital Vicente Corral Moscoso y de analizar las
respectivas placas de rayos X, proceden a enviarle a la casa, pues gracias a
Dios tan solo han sido unos golpes pero sin repercusiones de cuidado.
Durante la tarde,
aprovechando la visita de mi sobrina Anita conversamos sobre algunos temas de
la vida, comparto mis experiencias y le doy algunos consejos, pues la vida no
es tan fácil, pues la vida es como es y no como nosotros deseamos que sea.
PARA REFLEXIONAR:
¡Vana ilusión! Tarde o temprano son
las falsas seguridades, pues pronto se las lleva el viento, los maquillajes se
destiñen muy pronto y el hombre se encuentra de nuevo desnudo y desvalido
frente a la realidad fría y hostil. Es
inútil: no hay retirada posible. Hay que
comenzar por enfrentar la cosa y aceptar sin turbarse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario