martes, 18 de febrero de 2014

Viernes 5 de julio…


La intervención quirúrgica, la número 17 según mis cuentas, está programada para las 4 de la tarde por parte del personal de anestesiología, pero por parte del Dr. Molina está programada para las 7 de la noche.   Luego de desayunar espero con paciencia que llegue la hora, cualquiera de las dos programadas para la intervención.

La presencia de mi hermana Luz María y de mi sobrina Anita Lucía, después de la Voluntad de Dios, de la intervención de los médicos me reconfortan mucho para llenarme de optimismo y valor para poder soportar el dolor, la angustia y el trauma de este tipo de limpiezas.

A las 3 y media de la tarde me informan que la intervención quirúrgica se va a realizar a partir de las 7 de la noche.  Aprovecho ese corto tiempo para dormir un poco.

A las 6 y media de la tarde proceden a bajarme al quirófano con todas las medidas de bio seguridad, de igual forma logro divisar este tipo de medidas en el quirófano.  Durante el trayecto, recepción en el quirófano, todos hacen comentarios nada halagadores, utilizando términos como: él es el infectado, hay que tener cuidado, el paciente es el de la bacteria de pseudomona, etc.  Comentarios que lastiman y denigran, más en mí no causan ninguna molestia, porque estoy consciente que la dignidad de uno nadie la atropella mientras uno mismo no se los permita.

Siendo las 7 y 15 de la noche, da inicio la intervención, primeramente la administración de la anestesia,  colocación de electrodos para cuantificar los signos vitales, administración de solución salina, comenzando con la crucifixión, utilizo este término porque en el quirófano lo ponen en cruz, con la manos extendidas hacia los costados, en la una le colocan el tensiómetro y en la otra un dispositivo para controlar el pulso.  Posteriormente interviene el Dr. Molina con su equipo conformado por asistentes como residentes, internos, enfermeras, etc.  un total de 8 personas que participan en la misma.  Todas ellas protegidas casi con una armadura.  Del personal mencionado el Dr. Molina es el encargado de brindar confianza y minimizar la gravedad de la situación.

Durante la intervención escucho las acciones que toman y el procedimiento que siguen.  Comenzando con el retiro de vendajes, luego con la asepsia de la pierna afectada, posteriormente cortes con el bisturí, extracción de tejido necrosado y un fragmento de hueso.  Luego la limpieza general, en donde se pierde abundante sangre.  También toman muestras para enviar al laboratorio para realizar un cultivo y también a patología para los exámenes necesarios.

Luego de la limpieza me colocan un aparato electrónico con un sistema de succión continua GENADYNE en la pierna, de tal forma que permita la absorción de todo tipo de secreción y así mantener limpia la herida.  De lo que menciona el Dr. Molina es la primera vez que lo van a utilizar en el hospital.

Luego de casi una hora para adaptar el equipo mencionado, pasan a la etapa de prueba en la que constatan que no funciona de acuerdo a lo esperado, de todas formas lo dejan adaptado.  

Siendo aproximadamente las 9 y 30 de la noche concluye la intervención quirúrgica y me trasladan directamente al área de cirugía para mi recuperación.  Por esta ocasión no me envían a la sala de recuperación por cuestiones de bío seguridad.

En la sala mientras me recupero cuento con la compañía de mi hermana y mi sobrina, quienes se despiden más o menos a las 10 y 30 de la noche.

Por el efecto de la anestesia quizá logro conciliar el sueño casi inmediatamente, logrando dormir hasta las 3 y 30 de la mañana del día sábado, hora que ingiero algo de alimento (frutas) para paliar en algo el hambre por cuanto el día anterior se aplicó el NPO.




PARA REFLEXIONAR:

Son vacías las palabras, que brotan de los labios y no nacen, de la entrañas del corazón o quizá son palabras vanas como el humo que con el soplo del viento se esfuman, tal vez plantas sin raíz que pronto son marchitadas por el sol.

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