La intervención quirúrgica,
la número 17 según mis cuentas, está programada para las 4 de la tarde por
parte del personal de anestesiología, pero por parte del Dr. Molina está
programada para las 7 de la noche.
Luego de desayunar espero con paciencia que llegue la hora, cualquiera
de las dos programadas para la intervención.
La presencia de mi hermana
Luz María y de mi sobrina Anita Lucía, después de la Voluntad de Dios, de la
intervención de los médicos me reconfortan mucho para llenarme de optimismo y
valor para poder soportar el dolor, la angustia y el trauma de este tipo de
limpiezas.
A las 3 y media de la tarde
me informan que la intervención quirúrgica se va a realizar a partir de las 7
de la noche. Aprovecho ese corto tiempo
para dormir un poco.
A las 6 y media de la tarde
proceden a bajarme al quirófano con todas las medidas de bio seguridad, de
igual forma logro divisar este tipo de medidas en el quirófano. Durante el trayecto, recepción en el
quirófano, todos hacen comentarios nada halagadores, utilizando términos como:
él es el infectado, hay que tener cuidado, el paciente es el de la bacteria de
pseudomona, etc. Comentarios que
lastiman y denigran, más en mí no causan ninguna molestia, porque estoy
consciente que la dignidad de uno nadie la atropella mientras uno mismo no se
los permita.
Siendo las 7 y 15 de la
noche, da inicio la intervención, primeramente la administración de la
anestesia, colocación de electrodos para
cuantificar los signos vitales, administración de solución salina, comenzando
con la crucifixión, utilizo este término porque en el quirófano lo ponen en
cruz, con la manos extendidas hacia los costados, en la una le colocan el
tensiómetro y en la otra un dispositivo para controlar el pulso. Posteriormente interviene el Dr. Molina con
su equipo conformado por asistentes como residentes, internos, enfermeras, etc.
un total de 8 personas que participan en
la misma. Todas ellas protegidas casi
con una armadura. Del personal
mencionado el Dr. Molina es el encargado de brindar confianza y minimizar la
gravedad de la situación.
Durante la intervención
escucho las acciones que toman y el procedimiento que siguen. Comenzando con el retiro de vendajes, luego
con la asepsia de la pierna afectada, posteriormente cortes con el bisturí,
extracción de tejido necrosado y un fragmento de hueso. Luego la limpieza general, en donde se pierde
abundante sangre. También toman muestras
para enviar al laboratorio para realizar un cultivo y también a patología para
los exámenes necesarios.
Luego de la limpieza me
colocan un aparato electrónico con un sistema de succión continua GENADYNE en
la pierna, de tal forma que permita la absorción de todo tipo de secreción y
así mantener limpia la herida. De lo que
menciona el Dr. Molina es la primera vez que lo van a utilizar en el hospital.
Luego de casi una hora para
adaptar el equipo mencionado, pasan a la etapa de prueba en la que constatan
que no funciona de acuerdo a lo esperado, de todas formas lo dejan
adaptado.
Siendo aproximadamente las 9
y 30 de la noche concluye la intervención quirúrgica y me trasladan
directamente al área de cirugía para mi recuperación. Por esta ocasión no me envían a la sala de
recuperación por cuestiones de bío seguridad.
En la sala mientras me
recupero cuento con la compañía de mi hermana y mi sobrina, quienes se despiden
más o menos a las 10 y 30 de la noche.
Por el efecto de la anestesia
quizá logro conciliar el sueño casi inmediatamente, logrando dormir hasta las 3
y 30 de la mañana del día sábado, hora que ingiero algo de alimento (frutas)
para paliar en algo el hambre por cuanto el día anterior se aplicó el NPO.
PARA REFLEXIONAR:
Son
vacías las palabras, que brotan de los labios y no nacen, de la entrañas del
corazón o quizá son palabras vanas como el humo que con el soplo del viento se
esfuman, tal vez plantas sin raíz que pronto son marchitadas por el sol.
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