Recibo la visita de los
médicos como es costumbre los días laborables, el Dr. Molina me indica que
tiene programado para las 7 de la noche una nueva limpieza quirúrgica.
También hace la visita
respectiva el infectólogo Dr. Ochoa, quien luego de observar superficialmente
la herida vendada prescribe un nuevo antibiótico a más del que me están administrando
hasta el momento. Antibiótico que hay
que comprar fuera por cuanto no tienen en la farmacia del hospital.
A las 7 de la noche me
trasladan al quirófano para la intervención quirúrgica, la misma que consiste
en una limpieza de la herida, alargamiento de los tutores y colocación de
cemento con antibiótico (acrílico, vancomicina y gentamicina) en la zona de la
fractura con el fin de contrarrestar la infección y ayudar al proceso de
consolidación del hueso.
Terminada la intervención me
trasladan hasta mi habitación para continuar el proceso de recuperación de los
efectos de la anestesia. Como siempre
quienes están pendientes de mi situación mi hermana Luz María y Anita Lucía.
PARA REFLEXIONAR
Grande
es la dicha de amar, pues la felicidad embriaga el corazón, la alegría arranca
de los labios una sonrisa, desprende del alma el sentimiento que es capaz de
hacer crecer desde lo más profundo del ser, ese sentimiento más noble llamado
amor.
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