martes, 18 de febrero de 2014

Jueves 18 de julio….





Luego de un descanso reparador me despierto a las 4 y media de la madrugada, muy contento y con todos los ánimos, doy gracias a Dios a través del rezo del santo Rosario y del tercer día que dedico a la novena a la Sangre Preciosa de Jesús, pidiendo por su intercesión por la salud de los enfermos, por la conversión de los pecadores, por los hogares, la paz en el mundo, etc.

Puedo darme cuenta que el tiempo que me encuentro hospitalizado me ha servido para reencontrarme con Dios, pues puedo conversar con Él a través de la oración, con toda la confianza dejo en sus manos mis problemas, mis preocupaciones, mis dudas y siento una gran paz interior.

Entonces creo que es digno reconocer que muchas veces el Señor de la vida, curar al hombre no significa liberarlo de un síntoma, sino tocarlo en la raíz más profunda de su mal verdadero para liberarlo de él, pero una liberación que pide nuestra libertad

Durante la visita de rutina de los médicos me indican que para mañana en la noche está programada una nueva intervención quirúrgica, en la misma, a más de realizar la respectiva limpieza me colocarán nuevamente  el  sistema de succión continua (GENADYNE) o sea el equipo de aspersión que permita extraer la secreción que mana del hueso y de la herida.

Con en este antecedente, nuevamente se realiza las actividades preparatorias como antesala para bajar mañana al quirófano, esto es trámites de anestesiología, exámenes de sangre, indagación de información y varias sugerencias para que todo quede listo.

 



PARA REFLEXIONAR:

Tanto trabajo y tanta preocupación no nos permite apreciar y disfrutar de las           preciosidades del mundo, pues así es como se encarcelan la voluntad, la libertad y los sueños en las prisiones de la razón.

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