martes, 18 de febrero de 2014

Lunes 8 de abril…





Un nuevo amanecer me saluda con su aurora, le doy gracias a Dios y en sus manos me pongo a buen recaudo, porque el Señor es refugio y consuelo.

Con los miembros inmovilizados, mi pierna derecha sujetada a una tracción para mantener estable y alineados los huesos y de esta forma mitigar el dolor que causan las fracturas.  A ese ritmo avanzan las horas del día en compañía de mi esposa y de mis familiares que llegan durante las horas de visita, para llenarme de alegría y beneplácito de mi corazón, gracias a todos por su generosidad pues desprendiéndose de su tiempo y dejando a un lado sus ocupaciones se han acercado a visitarme en mi lecho de dolor.

Durante este día me realizan un Angiotac, procedimiento realizado en la sala de tomografía para verificar el buen funcionamiento de las arterias, venas y vasos sanguíneos; desde luego que esta intervención no es nada bonita.

En este día me anuncian que al día siguiente me realizarán una intervención quirúrgica para colocarme los clavos en la tibia y peroné para estabilizarlos.  Me hacen algunas recomendaciones, principalmente el cumplimiento estricto del NPO, término que en mi vida había escuchado, luego indagando al personal de hospital me indicaron que significa NADA POR VIA ORAL, esto implicaba que tenía que mantenerme en ayunas hasta las 4 de la tarde que se realizaría la cirugía.




PARA REFLEXIONAR:

Quizá los años te arruguen la piel pero jamás permitas que te arrugue el alma.

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