Un nuevo amanecer me saluda
con su aurora, le doy gracias a Dios y en sus manos me pongo a buen recaudo,
porque el Señor es refugio y consuelo.
Con los miembros
inmovilizados, mi pierna derecha sujetada a una tracción para mantener estable
y alineados los huesos y de esta forma mitigar el dolor que causan las
fracturas. A ese ritmo avanzan las horas
del día en compañía de mi esposa y de mis familiares que llegan durante las
horas de visita, para llenarme de alegría y beneplácito de mi corazón, gracias
a todos por su generosidad pues desprendiéndose de su tiempo y dejando a un
lado sus ocupaciones se han acercado a visitarme en mi lecho de dolor.
Durante este día me realizan
un Angiotac, procedimiento realizado en la sala de tomografía para verificar el
buen funcionamiento de las arterias, venas y vasos sanguíneos; desde luego que
esta intervención no es nada bonita.
En este día me anuncian que
al día siguiente me realizarán una intervención quirúrgica para colocarme los
clavos en la tibia y peroné para estabilizarlos. Me hacen algunas recomendaciones,
principalmente el cumplimiento estricto del NPO, término que en mi vida había
escuchado, luego indagando al personal de hospital me indicaron que significa
NADA POR VIA ORAL, esto implicaba que tenía que mantenerme en ayunas hasta las
4 de la tarde que se realizaría la cirugía.
PARA REFLEXIONAR:
Quizá los años te arruguen la piel pero jamás permitas que te arrugue el alma.
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