Una hermosa mañana Dios me
regala, si bien un poco fría y sombría pero con el milagro de estar un día más
en este mundo, por lo tanto le doy gracias a través de una sonrisa y una
oración.
Hoy no contaré con la visita
de mi esposa ni de mis hijas, pues por asuntos personales no podrán viajar,
pero las llevo muy dentro de mi corazón y solo el hecho de pensar en ellas me
llena de felicidad.
La señorita Johanna
Astudillo realiza las curaciones respectivas tanto en el catéter central como
en la herida de mi pierna, la misma que gracias a Dios está progresando
satisfactoriamente, pues prácticamente la secreción ha desaparecido.
En la tarde me alegra mucho
compartir durante la visita con mi hermana Luz María, mi sobrina Anita Lucía y
mi primo José Cabrera quien comparte un mensaje de Dios y de la iglesia a la que
pertenece, pues es de la Iglesia de los Santos de los últimos días.
Luego de terminado el
horario de visitas me dedico a leer el libro de Neil Vélez que me permite
reflexionar sobre algunos testimonios sobre personas que han sido curadas por
la gracia de Dios.
En la noche me visita la
licenciada Ligia Campoverde para obsequiarme un libro el mismo que se titula
“El poder está dentro de ti.”, la entrega me lo hace como un gesto de amistad y
para que conserve un recuerdo de ella.
También recibo la visita de
la Sra. María Luisa Astudillo quien trabaja en el área de nutrición del
hospital, con quien platicamos sobre muchos temas tanto personales como
religiosos.
PARA REFLEXIONAR:
La gracia de la curación, por razones
de sabiduría divina, ama las premisas, es decir los primeros y pequeños signos
de mejoría, por una excelente causa: el hombre se asocia a su propia curación y
la fe personal en un comienzo auténtico apela a un crecimiento de esta
confianza en Dios que cura.
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