martes, 18 de febrero de 2014

Domingo 8 de septiembre…





Una hermosa mañana Dios me regala, si bien un poco fría y sombría pero con el milagro de estar un día más en este mundo, por lo tanto le doy gracias a través de una sonrisa y una oración.

Hoy no contaré con la visita de mi esposa ni de mis hijas, pues por asuntos personales no podrán viajar, pero las llevo muy dentro de mi corazón y solo el hecho de pensar en ellas me llena de felicidad.

La señorita Johanna Astudillo realiza las curaciones respectivas tanto en el catéter central como en la herida de mi pierna, la misma que gracias a Dios está progresando satisfactoriamente, pues prácticamente la secreción ha desaparecido.

En la tarde me alegra mucho compartir durante la visita con mi hermana Luz María, mi sobrina Anita Lucía y mi primo José Cabrera quien comparte un mensaje de Dios y de la iglesia a la que pertenece, pues es de la Iglesia de los Santos de los últimos días. 

Luego de terminado el horario de visitas me dedico a leer el libro de Neil Vélez que me permite reflexionar sobre algunos testimonios sobre personas que han sido curadas por la gracia de Dios.

En la noche me visita la licenciada Ligia Campoverde para obsequiarme un libro el mismo que se titula “El poder está dentro de ti.”, la entrega me lo hace como un gesto de amistad y para que conserve un recuerdo de ella.

También recibo la visita de la Sra. María Luisa Astudillo quien trabaja en el área de nutrición del hospital, con quien platicamos sobre muchos temas tanto personales como religiosos.


 


PARA REFLEXIONAR:

La gracia de la curación, por razones de sabiduría divina, ama las premisas, es decir los primeros y pequeños signos de mejoría, por una excelente causa: el hombre se asocia a su propia curación y la fe personal en un comienzo auténtico apela a un crecimiento de esta confianza en Dios que cura.

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