martes, 18 de febrero de 2014

Jueves 25 de julio…


Luego de un descanso reparador me despierto a las 4 de la madrugada, elevo una oración al Creador dándole gracias por el milagro del nuevo día, escucho música en mi celular y a las 6 y media de la mañana me levanto para realizarme el aseo correspondiente.

Durante la visita de los médicos no hay ninguna novedad.  Luego soy visitado por el interno en medicina Diego Mora quien procede a verificar el canester, constatando que el mismo está lleno por lo que procede a contactarse con la representante de la empresa proveedora de los equipos Srta. Natalia Valencia para que venga a hacer el respectivo cambio.

Desde las 9 de la mañana aproximadamente me levanto y procedo a sentarme en la silla y a realizar algunas actividades, como leer y escribir, que se ha vuelto en mí una pasión.

Recibo la visita de mi amigo y ex compañero de colegio Manuel Astudillo y de mis sobrinas Mayra y Anita Lucía, quienes me acompañan hasta las 4 y media de la tarde.

De la lectura realizada en el libro Del sufrimiento a la paz, me impacta el siguiente texto:
“Es en la debilidad humana donde se injerta, prende y contrasta la fuerza de Dios.  El que quiera vivir, tiene que morir.  Para transformarse en una espiga dorada, el grano de trigo necesita vida de la muerte, la consolación de la desolación y la madurez de las pruebas”.




PARA REFLEXIONAR:

Es importante llegar a la meta y partir en busca de un nuevo rumbo, pues no es nada interesante seguir y seguir las mismas huellas, en donde el dolor, la soledad, la tristeza y la indiferencia intentan pisotear el honor y la dignidad de los seres que dispuestos están a darlo todo sin esperar ninguna recompensa.

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