Luego de un descanso
reparador me despierto a las 4 de la madrugada, elevo una oración al Creador
dándole gracias por el milagro del nuevo día, escucho música en mi celular y a
las 6 y media de la mañana me levanto para realizarme el aseo correspondiente.
Durante la visita de los
médicos no hay ninguna novedad. Luego
soy visitado por el interno en medicina Diego Mora quien procede a verificar el
canester, constatando que el mismo está lleno por lo que procede a contactarse
con la representante de la empresa proveedora de los equipos Srta. Natalia
Valencia para que venga a hacer el respectivo cambio.
Desde las 9 de la mañana
aproximadamente me levanto y procedo a sentarme en la silla y a realizar
algunas actividades, como leer y escribir, que se ha vuelto en mí una pasión.
Recibo la visita de mi amigo
y ex compañero de colegio Manuel Astudillo y de mis sobrinas Mayra y Anita
Lucía, quienes me acompañan hasta las 4 y media de la tarde.
De la lectura realizada en
el libro Del sufrimiento a la paz,
me impacta el siguiente texto:
“Es en la debilidad humana
donde se injerta, prende y contrasta la fuerza de Dios. El que quiera vivir, tiene que morir. Para transformarse en una espiga dorada, el
grano de trigo necesita vida de la muerte, la consolación de la desolación y la
madurez de las pruebas”.
PARA REFLEXIONAR:
Es
importante llegar a la meta y partir en busca de un nuevo rumbo, pues no es
nada interesante seguir y seguir las mismas huellas, en donde el dolor, la
soledad, la tristeza y la indiferencia intentan pisotear el honor y la dignidad
de los seres que dispuestos están a darlo todo sin esperar ninguna recompensa.
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