Muy por la mañana, me
levanto lleno de inmensa felicidad pues hoy tendré la visita de mi querida
esposa, la espero con ansias pues ahora por múltiples razones me visita solo
los fines de semana.
Con respecto a mi estado de
salud no se presenta ninguna novedad, simplemente lo de rutina, visita de los
médicos residentes e internos y la entrega formal de turnos que todos los días hacen
el equipo de enfermería.
A las diez y cuarto
aproximadamente llega Laura, con quien nos damos un fuerte y caluroso abrazo,
dialogamos sobre muchos temas, planificamos un poco para lo que será nuestras
vidas una vez que me den el alta médica.
Durante la tarde cuento
también con la infaltable visita de mi hermana Luz María, departimos momentos
muy amenos aproximadamente hasta las cinco de la tarde, hora en la que
abandonan la sala y se dirigen al terminal terrestre para viajar a la ciudad de
Machala.
PARA REFLEXIONAR:
La fe verdadera se consolida cuando somos sometidos a las pruebas.
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