Gracias Señor Jesús por el
milagro de este nuevo día, gracias por el resplandor del sol, gracias por tus
bendiciones y por permitirme aún estar en este mundo a pesar de las
circunstancias adversas, para las que Tú me das la fortaleza y el optimismo
para seguir en la lucha, pues jamás nos dejas solos con nuestros problemas.
Los médicos traumatólogos
durante la mañana en su visita médica me indican que para el día viernes se
programa una nueva intervención quirúrgica, esta será la vigésima octava, en la
que a más de la limpieza, tomarán una nueva muestra para realizar un cultivo,
de salir negativa para la bacteria pseudomona, la próxima semana me darían el
alta médica por el espacio de unos dos meses para que el tejido, la piel y el
músculo de la parte afectada se recupere y esté lista para realizar un injerto
o trasplante.
Durante la tarde es toda una
fiesta a pesar de las adversidades, con Luz María y mis sobrinas Anita Lucía y
Mayra departimos bellos momentos durante el horario de visitas, aprovecho
también el momento para pasear y practicar un poco la caminata con las muletas,
pues nunca había utilizado ni por curiosidad, pero siempre hay una primera vez.
Dios
dispone todas las cosas para bien de los que lo aman, pues las circunstancias
que llegan a nuestras vidas no todo es del mal, a veces, Dios tiene un
propósito con ellas. Las circunstancias de hoy pueden ser el testimonio del
mañana.
PARA REFLEXIONAR:
El
poder de Dios es como una marea irresistible de afecto que arrastra, cautiva,
zarandea y remodela como lo hacen las corrientes sonoras con las piedras del
río.
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