Motivos más que suficientes
tengo para despertar con una sonrisa en los labios, ante todo por la gracia de
Dios un día más de vida, puedo contemplar los rayos del sol, que hoy están muy
intensos y llegan hasta mi cama.
A las seis de la mañana me
levanto para cumplir con mis necesidades biológicas y también realizar mi aseo
personal.
Luego me visita la residente
Dra. Cumandá, Lituma quien indaga mi situación de salud y si tengo alguna
molestia, indicándole que el interno en medicina no está cumpliendo con su
labor, pues no está realizando las limpiezas del catéter central y tampoco los
orificios de la piel por donde pasan los tutores, comprometiéndose a llamarle la
atención sobre su descuido.
Mi hermana Luz María me
visita en la tarde, luego de regresar cumpliendo actividades en el Movimiento
Juan XXlll, puesto que Anita Lucía está viviendo el Retiro Espiritual. Luego de terminado el horario de visitas retorna
a su hogar, pues en la noche tiene que regresar al lugar en donde se lleva a
cabo el Retiro, esto es en el Seminario Mayor de Monay.
El interno Sr. Patricio
Orellana me visita para consultar si los compañeros me están haciendo las
limpiezas y curaciones respectivas, a lo que yo respondo que estoy abandonado
en ese sentido tanto por él como por los compañeros que demuestran mucha
irresponsabilidad. Justificando su
actitud por el motivo que está designado todos estos días al área de emergencia
del hospital, y que a partir del día lunes retoma sus actividades en el área de
cirugía.
Durante este día también me
dedico a continuar con la lectura y aprendizaje de la obra, formación de
predicadores y doy inicio a una obra (colección de novelas cortas) del autor
ecuatoriano Pablo Palacio, pues anoche a las 10 y media de la noche terminé de
leer la obra La Mula Ciega, que desde luego la considero muy interesante.
Me causa mucha alegría la
visita de la señorita Lorena Loja, quien se desempeñaba como interna de
enfermería, con quien fomentamos una linda amistad y ahora se encuentra
trabajando dentro del mismo hospital pero en el área de pediatría.
PARA REFLEXIONAR:
Para
que preocuparnos tanto por la muerte, si esta no tiene fecha, hora ni lugar, es
mejor preocuparnos de nuestra forma de vivir.
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