martes, 18 de febrero de 2014

Martes 27 de agosto…





Inclaudicable es mi lucha, me mantengo firme en mi causa y pongo todos mis recursos en la batalla constante por alcanzar mi ideal, no me rindo ni me rendiré, no abandonaré mi labor, no habrá cansancio ni desesperanza, insistiré con fe y esperanza en el Creador hasta saborear el manjar dulce de la victoria.

Durante la visita del equipo de traumatólogos me dan una nueva esperanza, pues de continuar la herida sin manar ningún tipo de secreción, la idea es continuar con el esquema antibiótico hasta contrarrestar la bacteria y luego esperar que el hueso consolide, para entonces me darían el alta médica y luego de 3 meses me harían el seguimiento respectivo, de esta forma salvaría mi pierna.

Personal de infectología, revisan el resultado del cultivo y cambian el esquema antibiótico anterior, esto es la piperacilina y la amikacina por el imepenen y la ceftacidima.

Los resultados adversos no me asustan, antes me dan más fuerza para seguir luchando y es por eso que a Dios le dirijo la siguiente oración “Señor, cuando mi cuerpo esté cansado y me sienta abatido, y crea que ya no pueda más, levántalo con este grito: "cuerpo mezquino y cansado, espíritu amedrentado y débil, a devolver al Señor, cuanto el Señor te haya dado".

En este día también me asignan una nueva interna de medicina para que se haga cargo de mi cuidado diario y cumpla las actividades necesarias, como monitoreo de la glicemia, curaciones de la herida y limpieza de los catéteres, se trata de la señorita Johanna Astudillo, quien reemplaza a la señorita María José Brito, quien fue asignada a otra área.
 



PARA REFLEXIONAR:

Todo hombre tiene derecho a dudar de su tarea y a abandonarla de vez en cuando; lo único que no puede hacer es olvidarla. 

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