Inclaudicable
es mi lucha, me mantengo firme en mi causa y pongo todos mis recursos en la
batalla constante por alcanzar mi ideal, no me rindo ni me rendiré, no
abandonaré mi labor, no habrá cansancio ni desesperanza, insistiré con fe y
esperanza en el Creador hasta saborear el manjar dulce de la victoria.
Durante la
visita del equipo de traumatólogos me dan una nueva esperanza, pues de
continuar la herida sin manar ningún tipo de secreción, la idea es continuar
con el esquema antibiótico hasta contrarrestar la bacteria y luego esperar que
el hueso consolide, para entonces me darían el alta médica y luego de 3 meses
me harían el seguimiento respectivo, de esta forma salvaría mi pierna.
Personal de
infectología, revisan el resultado del cultivo y cambian el esquema antibiótico
anterior, esto es la piperacilina y la amikacina por el imepenen y la ceftacidima.
Los
resultados adversos no me asustan, antes me dan más fuerza para seguir luchando
y es por eso que a Dios le dirijo la siguiente oración “Señor, cuando mi cuerpo esté cansado y me sienta abatido, y crea que
ya no pueda más, levántalo con este grito: "cuerpo mezquino y cansado,
espíritu amedrentado y débil, a devolver al Señor, cuanto el Señor te haya
dado".
En este día
también me asignan una nueva interna de medicina para que se haga cargo de mi
cuidado diario y cumpla las actividades necesarias, como monitoreo de la
glicemia, curaciones de la herida y limpieza de los catéteres, se trata de la
señorita Johanna Astudillo, quien reemplaza a la señorita María José Brito,
quien fue asignada a otra área.
PARA REFLEXIONAR:
Todo
hombre tiene derecho a dudar de su tarea y a abandonarla de vez en cuando; lo
único que no puede hacer es olvidarla.
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