Un nuevo
día, un nuevo reto dispuesto a enfrentar la vida con sus obstáculos y
adversidades, a seguir batallando y seguro que con el poder de Dios saldré
avante de las mismas, no desmayaré ni abandonaré mi tarea, no me cansaré,
lucharé por mi ideal hasta llegar a la meta final. La vida continúa y hay un
camino a seguir y dispuesto estoy a caminar así tenga que saltar muros y
superar barreras. Consciente de que la última palabra la tiene Dios y que la
última argolla de los acontecimientos está sujetada en la mano del Creador.
Durante la
visita de rutina los médicos analizan e interpretan la placa de rayos x tomada
el día anterior, simplemente me dedico a escuchar, haciendo un esfuerzo pues no
están dentro de la sala sino en el pasillo, pero logro escuchar al doctor
Vicuña, que la mayor parte del hueso del fémur está en buenas condiciones y que
dependiendo de los resultados del cultivo y de que como responda la granulación
de la herida hay la posibilidad de colocar unas placas de tal forma de
estabilizar el miembro inferior. Esta
conversación me llena de mucho entusiasmo porque la lucha aún continúa y mi fe
en el Creador se mantiene firme con la viva esperanza de que todo, saldrá bien,
y, desde luego que también gracias a Dios con el valor y el coraje para aceptar
y superar cualquier adversidad.
Luego de la
visita el señor interno en medicina Patricio Orellana procede a la curación
respectiva de la herida, la misma que se encuentra suturada por el momento, al
quitar los vendajes y apósitos la herida se observa limpia sin ningún tipo de
secreción. Mientras realiza la curación
tocamos el tema de mi situación de salud, manifestándome que había escuchado
que me van a dar el alta, a lo que yo interrogo, que cómo me van a dar el alta
si aún tengo problemas con mi salud, salvo el caso que esté erradicada
completamente la bacteria y que adopten alguna estrategia para estabilizar el
hueso, comprometiéndose a averiguar sobre esta incógnita planteada.
En la tarde
recibo la visita de mi gran amiga y ex compañera de Colegio luego de más de dos
décadas, Miriam Usiña, con quien tengo el gusto de platicar por el espacio de
10 minutos aproximadamente pues por casualidad llegó hasta mi sala, pues su
objetivo era visitar a un amigo de su esposo, comprometiéndose a visitarme en
otra oportunidad y deseándome mi pronta recuperación.
Desde luego
que también cuento con la visita infaltable de mi hermana Luz María y Anita
Lucía que siempre llegan con sus muestras de solidaridad y a brindar consuelo a
este ser humano convertido ya en inquilino de la casa de salud.
Aprovecho
también el tiempo para leer una obra literaria y el periódico, así como también
a realizar un trabajo que me han solicitado dos señoritas que próximamente se
graduarán de licenciadas en enfermería, el trabajo consiste en elaborar unos
cuadros y gráficos estadísticos y a su vez realizar el respectivo análisis e
interpretación de la información obtenida a través de las encuestas realizadas
al personal de enfermeras del Hospital Homero Castanier de la ciudad de
Azóguez.
PARA REFLEXIONAR:
A
nadie le concedas el derecho de juzgar tu vida, porque nadie sabe de cuantas
lágrimas y de cuantas alegrías está forjada.
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