martes, 18 de febrero de 2014

Jueves 22 de agosto…


Un nuevo día, un nuevo reto dispuesto a enfrentar la vida con sus obstáculos y adversidades, a seguir batallando y seguro que con el poder de Dios saldré avante de las mismas, no desmayaré ni abandonaré mi tarea, no me cansaré, lucharé por mi ideal hasta llegar a la meta final. La vida continúa y hay un camino a seguir y dispuesto estoy a caminar así tenga que saltar muros y superar barreras. Consciente de que la última palabra la tiene Dios y que la última argolla de los acontecimientos está sujetada en la mano del Creador.

Durante la visita de rutina los médicos analizan e interpretan la placa de rayos x tomada el día anterior, simplemente me dedico a escuchar, haciendo un esfuerzo pues no están dentro de la sala sino en el pasillo, pero logro escuchar al doctor Vicuña, que la mayor parte del hueso del fémur está en buenas condiciones y que dependiendo de los resultados del cultivo y de que como responda la granulación de la herida hay la posibilidad de colocar unas placas de tal forma de estabilizar el miembro inferior.  Esta conversación me llena de mucho entusiasmo porque la lucha aún continúa y mi fe en el Creador se mantiene firme con la viva esperanza de que todo, saldrá bien, y, desde luego que también gracias a Dios con el valor y el coraje para aceptar y superar cualquier adversidad.

Luego de la visita el señor interno en medicina Patricio Orellana procede a la curación respectiva de la herida, la misma que se encuentra suturada por el momento, al quitar los vendajes y apósitos la herida se observa limpia sin ningún tipo de secreción.  Mientras realiza la curación tocamos el tema de mi situación de salud, manifestándome que había escuchado que me van a dar el alta, a lo que yo interrogo, que cómo me van a dar el alta si aún tengo problemas con mi salud, salvo el caso que esté erradicada completamente la bacteria y que adopten alguna estrategia para estabilizar el hueso, comprometiéndose a averiguar sobre esta incógnita planteada.

En la tarde recibo la visita de mi gran amiga y ex compañera de Colegio luego de más de dos décadas, Miriam Usiña, con quien tengo el gusto de platicar por el espacio de 10 minutos aproximadamente pues por casualidad llegó hasta mi sala, pues su objetivo era visitar a un amigo de su esposo, comprometiéndose a visitarme en otra oportunidad y deseándome mi pronta recuperación.

Desde luego que también cuento con la visita infaltable de mi hermana Luz María y Anita Lucía que siempre llegan con sus muestras de solidaridad y a brindar consuelo a este ser humano convertido ya en inquilino de la casa de salud.

Aprovecho también el tiempo para leer una obra literaria y el periódico, así como también a realizar un trabajo que me han solicitado dos señoritas que próximamente se graduarán de licenciadas en enfermería, el trabajo consiste en elaborar unos cuadros y gráficos estadísticos y a su vez realizar el respectivo análisis e interpretación de la información obtenida a través de las encuestas realizadas al personal de enfermeras del Hospital Homero Castanier de la ciudad de Azóguez.



PARA REFLEXIONAR:

A nadie le concedas el derecho de juzgar tu vida, porque nadie sabe de cuantas lágrimas y de cuantas alegrías está forjada.

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