Un día más de
hospitalización, mantengo la calma confiando en el Señor de los cielos, mi
extremidad inferior izquierda, sujetada a la tracción. Recibo visitas de familiares y amigos. El personal del hospital procede a realizar
la respectiva curación de la herida provocada por la fractura expuesta y por
donde está drenando abundante líquido sanguinolento.
Luego la rutina, permanecer
acostado y descansar esperando la llegada de un nuevo día.
PARA REFLEXIONAR
Lo que no arde y nunca arderá es lo que ya está quemado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario