Cada día es maravilloso,
porque Dios nos da la gracia de vivir, y hay que aprovechar a lo máximo el
tiempo. No importa si el día está
nublado o resplandece en el majestuosamente el astro rey, la vida es una fiesta
y hay que sonreír.
Aprovecho las primeras horas
para llamar a mi hermano Carlos para felicitarle por su cumpleaños número 52,
pues un 7 de septiembre del año 1961 Dios le regaló sus primeros rayos de luz.
Luego la señorita interna en
medicina realiza las curaciones respectivas.
Aprovecho para platicar con
don Bolívar y Diego sobre el partido del día de ayer y lo que nos depara
futbolísticamente en el futuro, augurando mejores días, para nuestra tricolor
del alma.
Posteriormente haciendo uso
de las muletas salgo a caminar por el pasillo del área de cirugía ante la
complacencia y alegría del personal de internos, médicos, personal de servicios
generales y de enfermería, pues se llenan de mucha felicidad al verme caminando
con fe y optimismo.
PARA REFLEXIONAR
No permitas que las
circunstancias de la vida, y las imposibilidades de los hombres ahoguen tus
esperanzas.
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