Lo extraordinario de este
día es el milagro de un nuevo día gracias a Dios, pues gracias a Él un día más
en este mundo contemplando las maravillas de su creación, convencido que su
poder es capaz de convertir en algo dulce hasta la pócima más amarga, por tanto
no hay que perder la fe y la esperanza.
A más de lo descrito
anteriormente nada novedoso ocurre, pues la rutina de siempre continúa:
administración de sueros y medicamentos, visitas del personal de enfermería,
internos y residentes de medicina, curaciones en la sala, etc. Lo bueno que la situación de mi herida sigue
mejorando, pues es el quinto día que no ha drenado ninguna clase de secreción,
lo que motiva a seguir luchando y a elevar mi gratitud al cielo.
PARA REFLEXIONAR:
Solo, cuando angustiosos busquemos
alimentos para saciar el hambre y agua para la sed, en un planeta devastado por
la irresponsabilidad reconoceremos el daño que hicimos a la naturaleza.”
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