martes, 18 de febrero de 2014

Viernes 30 de agosto…





Señor gracias te doy por este nuevo día de vida que me regalas,  pues para Ti no hay imposibles, frente a tu poder no hay obstáculo ni adversidad que no se pueda superar. Solo basta abandonarme en tus brazos y con humildad y sencillez aceptar tu santa voluntad.

El equipo médico durante la visita revisa la herida de mi pierna, quitando vendajes y apósitos para observar que cantidad y calidad de secreción emerge desde la misma, comentando luego que vamos por muy buen camino, luego de tomar unas fotografías de la herida, vuelven a cubrir la misma con apósitos y vendajes-

Más tarde me visita el doctor Javier Ochoa (infectólogo) con su asistente para revisar la herida y para sugerir se continúe con el esquema antibiótico esto es con el imepenen, ceftazidima y amikacina.

Luego mientras administra vía parenteral los antibióticos, aprovechamos el momento para platicar con el Sr. Diego Sarmiento, interno de enfermería, sobre varios temas, pues nuestra relación de amistad es muy buena. 

Desde luego que no pueden faltar las ocurrencias del licenciado Raúl Bermeo y las picardías  de doña Silvia, pues son las que ponen el humor y la risotada en este ambiente donde impera quizá el dolor y el sufrimiento, pero depende de nuestra actitud cambiar este esquema por el de la alegría y la felicidad.

Hoy también es un día de mucha alegría pues se celebra el onomástico de mi querida madrecita y de mi adorada hija, a quienes llego por lo menos con un saludo y un Dios te bendiga a través del celular y del chat.

También medito sobre la adicción de mucha gente a repetir la frase “no puedo”, y al menos personalmente y de acuerdo a mi filosofía de la vida no comparto con la misma, pues el no puedo no debería existir jamás, lo que debería haber es el no quiero.  Pues solo dicen no puedo, los que no se atreven a caminar y buscar su ideal, a cristalizar sus sueños, por el miedo a fracasar, a cometer errores y el temor al qué dirá la gente.  Yo creo que es importante lanzarse a la aventura tras nuestros sueños e ideales, pues así llegáramos a fracasar por lo menos habremos tenido la oportunidad de saber hasta donde hemos llegado y comenzar de nuevo.  

Lo peor que nos puede suceder es no haber intentado y arrepentirnos después por la  de no haberlo hecho.  Si algo se nos hace difícil de hacer, debemos intentar, una y otra vez pero jamás rendirnos.

Gracias a la generosidad de Dios que cada día me regala la oportunidad de emprender la aventura de vivir, sigo aún en la batalla, con coraje, con optimismo y mucha fe para alcanzar el ideal de poder recuperar mi salud.   Pues en estos días se ha dado un revés a los pronósticos médicos, la herida está respondiendo muy bien y poco a poco van descartando la posibilidad de amputarme la pierna, ahora tienen dos estrategias: la primera, dejar que cicatrice la herida y esperar que consolide la parte de hueso que está vitalizado y darme el alta por unos dos o tres meses para luego hacer un seguimiento, en caso de no consolidar, la segunda estrategia es sanear el hueso hasta donde este vitalizado y aproximar lo que más se pueda para que consolide, desde luego que mi pierna se acortaría unos 10 centímetros pero se evitaría la amputación.  Yo aún creo en el Poder de Dios y con su ayuda seguiré adelante y saldré victorioso de esta adversidad.
 



PARA REFLEXIONAR

La única oportunidad que una tragedia nos ofrece, es la de reconstruir nuestra vida.

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