Señor
gracias te doy por este nuevo día de vida que me regalas, pues para Ti no hay imposibles, frente a tu
poder no hay obstáculo ni adversidad que no se pueda superar. Solo basta
abandonarme en tus brazos y con humildad y sencillez aceptar tu santa voluntad.
El equipo médico durante la
visita revisa la herida de mi pierna, quitando vendajes y apósitos para
observar que cantidad y calidad de secreción emerge desde la misma, comentando
luego que vamos por muy buen camino, luego de tomar unas fotografías de la
herida, vuelven a cubrir la misma con apósitos y vendajes-
Más tarde me visita el
doctor Javier Ochoa (infectólogo) con su asistente para revisar la herida y
para sugerir se continúe con el esquema antibiótico esto es con el imepenen, ceftazidima
y amikacina.
Luego mientras administra
vía parenteral los antibióticos, aprovechamos el momento para platicar con el
Sr. Diego Sarmiento, interno de enfermería, sobre varios temas, pues nuestra
relación de amistad es muy buena.
Desde luego que no pueden
faltar las ocurrencias del licenciado Raúl Bermeo y las picardías de doña Silvia, pues son las que ponen el
humor y la risotada en este ambiente donde impera quizá el dolor y el
sufrimiento, pero depende de nuestra actitud cambiar este esquema por el de la
alegría y la felicidad.
Hoy también es un día de mucha
alegría pues se celebra el onomástico de mi querida madrecita y de mi adorada
hija, a quienes llego por lo menos con un saludo y un Dios te bendiga a través
del celular y del chat.
También medito sobre la
adicción de mucha gente a repetir la frase “no puedo”, y al menos personalmente
y de acuerdo a mi filosofía de la vida no comparto con la misma, pues el no
puedo no debería existir jamás, lo que debería haber es el no quiero. Pues solo dicen no puedo, los que no se
atreven a caminar y buscar su ideal, a cristalizar sus sueños, por el miedo a
fracasar, a cometer errores y el temor al qué dirá la gente. Yo creo que es importante lanzarse a la
aventura tras nuestros sueños e ideales, pues así llegáramos a fracasar por lo
menos habremos tenido la oportunidad de saber hasta donde hemos llegado y
comenzar de nuevo.
Lo peor que nos puede
suceder es no haber intentado y arrepentirnos después por la de no haberlo hecho. Si algo se nos hace difícil de hacer, debemos
intentar, una y otra vez pero jamás rendirnos.
Gracias a la generosidad de
Dios que cada día me regala la oportunidad de emprender la aventura de vivir,
sigo aún en la batalla, con coraje, con optimismo y mucha fe para alcanzar el
ideal de poder recuperar mi salud. Pues
en estos días se ha dado un revés a los pronósticos médicos, la herida está
respondiendo muy bien y poco a poco van descartando la posibilidad de amputarme
la pierna, ahora tienen dos estrategias: la primera, dejar que cicatrice la
herida y esperar que consolide la parte de hueso que está vitalizado y darme el
alta por unos dos o tres meses para luego hacer un seguimiento, en caso de no
consolidar, la segunda estrategia es sanear el hueso hasta donde este
vitalizado y aproximar lo que más se pueda para que consolide, desde luego que
mi pierna se acortaría unos 10 centímetros pero se evitaría la amputación. Yo aún creo en el Poder de Dios y con su
ayuda seguiré adelante y saldré victorioso de esta adversidad.
PARA REFLEXIONAR
La
única oportunidad que una tragedia nos ofrece, es la de reconstruir nuestra
vida.
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