Gracias a Dios, un día más
de vida. Con paciencia espero que llegue
las 4 de la tarde para bajar al quirófano para la respectiva limpieza, en la
misma que los médicos harán una valoración de mi estado de salud y de manera
especial el estado de la herida y de la bacteria que la contamina.
Siendo las 3 y media de la
tarde me trasladan en camilla hasta el quirófano, y a partir de las cuatro de
acuerdo a lo programado se procede a la limpieza quirúrgica y la toma de una
muestra para realizar un cultivo en el laboratorio.
Terminada la intervención,
el médico manifiesta que la herida está bastante mejor. Luego como de costumbre soy trasladado a la
sala de recuperación y de allí a las 7 de la noche me suben al área de cirugía.
Durante esta intervención
también se realiza el cambio de las internas de medicina que tienen mi caso
entre la señorita Melissa Tamayo y la señorita Zoila Angamarca, quedando la
segunda como responsable de mi cuidado y asistencia médica.
PARA REFLEXIONAR:
No
quiero morir en las celdas del olvido, y peor aún en la tristeza de los
recuerdos.
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