Alegre y feliz por el nuevo
día, doy gracias a mi Dios por medio de una oración y espero lo programado por
los médicos para este día.
A las 6 y media de la mañana llega el Dr. César
Arévalo y me sugiere que no desayune porque muy pronto se procedería a realizar
la intervención quirúrgica, misma que no se realizó el día anterior.
Posteriormente llega a hacer
la visita respectiva el interno en medicina Diego Mora, a quién indago
información sobre la hora de mi intervención, si poder darme respuesta
alguna. No se hace esperar mi
indignación y mi rabia, reclamándole el por qué se me discrimina y se descuidan
de mi situación de salud, contestándome que las políticas del hospital son así,
que hay que dar prioridad a los casos emergentes, a lo que aludo que mi caso
también es emergente y que de acuerdo a lo programado el día anterior tenía
derecho a quirófano para las 4 de la tarde y que no cumplieron con el
compromiso, reclamándole inmediatamente también sobre su irresponsabilidad en
mi cuidado pues luego de la última limpieza tan solo me había curado un solo
día, cuando su responsabilidad es realizarla todos los días.
Ante mis reclamos,
posteriormente me visita la residente R1, Dra. Mayra Cevallos indicándome que
luego de coordinar con anestesiología nos conceden quirófano siempre y cuando
se cumpla con un requisito, el mismo que consiste en colocarme un catéter
central por cuanto es imposible canalizar una vía para venoclicis debido a que
mis venas están muy laceradas.
Me informan de la necesidad
de colocar el catéter en forma urgente, así como también de los riesgos que
implica la colocación de éste, como es el hecho de perforar el pulmón y luego
tener que colocarme un tubo en el intercostal para evitar complicaciones. Me consulta si estoy de acuerdo, y yo
respondo que no tengo ningún inconveniente y que proceda.
Durante todo el día espero
el momento para que me realicen la intervención quirúrgica, pues el requisito
exigido por los anestesiólogos ya está solucionado al menos por mi parte, pues
les he indicado que estoy de acuerdo en que me lo coloquen y que asumo los
riesgos.
A las 8 de la noche llega a
mi sala la R1. Dra. Mayra Cevallos para proceder a colocarme el catéter
central, pero antes me hace firmar un documento en el cual asumo los riesgos y
deslindo de responsabilidades a ella como profesional y también piden que firme
mi hermana Luz María como testigo del mismo.
Luego de estos requisitos cumplidos me colocan el catéter y me trasladan
hacia el laboratorio de rayos x para que me realicen una placa para constatar
la colocación correcta del catéter.
Cumplida esta diligencia me
trasladan al quirófano número 2, mismo que ha sido asignado para mi
intervención quirúrgica.
En el quirófano lo primero
que hacen es revisar la placa de rayos x, en la misma constatan que el catéter
está muy afuera y que había que introducirlo dos centímetros más, acción que la
realizan inmediatamente, procediendo enseguida a la intervención quirúrgica.
Cuando el reloj marca las 11
de la noche termina la cirugía y me trasladan hasta la sala en la que me
encuentro asilado.
Como no había ingerido
alimento durante dos días, me autorizan que puedo comer algo, pero el problema
es donde adquirir, entonces mi hermana solicita que por medio de una
cooperativa de taxis me hagan llegar un pedido de comida hasta el hospital, el
mismo que llega luego de media hora, procediendo luego a dar rienda suelta con
el suculento plato para paliar el hambre.
Mi hermana y mi sobrina se
despiden aproximadamente a las 12 de la noche y yo en mi sala luego de dar
gracias a Dios intento conciliar el sueño, el mismo que lo consigo casi
inmediatamente.
PARA REFLEXIONAR:
La
distancia y el tiempo no son obstáculo para el amor cuando en el corazón
existen huellas de un camino recorrido y el sabor dulce de un idilio vivido,
pues la llama del amor por siempre arderá, como dos lenguas de fuego que unidos
mantendrá por siempre nuestros corazones.
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