martes, 18 de febrero de 2014

Sábado 13 de julio…


Alegre y feliz por el nuevo día, doy gracias a mi Dios por medio de una oración y espero lo programado por los médicos para este día.

A  las 6 y media de la mañana llega el Dr. César Arévalo y me sugiere que no desayune porque muy pronto se procedería a realizar la intervención quirúrgica, misma que no se realizó el día anterior.

Posteriormente llega a hacer la visita respectiva el interno en medicina Diego Mora, a quién indago información sobre la hora de mi intervención, si poder darme respuesta alguna.  No se hace esperar mi indignación y mi rabia, reclamándole el por qué se me discrimina y se descuidan de mi situación de salud, contestándome que las políticas del hospital son así, que hay que dar prioridad a los casos emergentes, a lo que aludo que mi caso también es emergente y que de acuerdo a lo programado el día anterior tenía derecho a quirófano para las 4 de la tarde y que no cumplieron con el compromiso, reclamándole inmediatamente también sobre su irresponsabilidad en mi cuidado pues luego de la última limpieza tan solo me había curado un solo día, cuando su responsabilidad es realizarla todos los días.

Ante mis reclamos, posteriormente me visita la residente R1, Dra. Mayra Cevallos indicándome que luego de coordinar con anestesiología nos conceden quirófano siempre y cuando se cumpla con un requisito, el mismo que consiste en colocarme un catéter central por cuanto es imposible canalizar una vía para venoclicis debido a que mis venas están muy laceradas.

Me informan de la necesidad de colocar el catéter en forma urgente, así como también de los riesgos que implica la colocación de éste, como es el hecho de perforar el pulmón y luego tener que colocarme un tubo en el intercostal para evitar complicaciones.  Me consulta si estoy de acuerdo, y yo respondo que no tengo ningún inconveniente y que proceda.

Durante todo el día espero el momento para que me realicen la intervención quirúrgica, pues el requisito exigido por los anestesiólogos ya está solucionado al menos por mi parte, pues les he indicado que estoy de acuerdo en que me lo coloquen y que asumo los riesgos.
A las 8 de la noche llega a mi sala la R1. Dra. Mayra Cevallos para proceder a colocarme el catéter central, pero antes me hace firmar un documento en el cual asumo los riesgos y deslindo de responsabilidades a ella como profesional y también piden que firme mi hermana Luz María como testigo del mismo.  Luego de estos requisitos cumplidos me colocan el catéter y me trasladan hacia el laboratorio de rayos x para que me realicen una placa para constatar la colocación correcta del catéter.

Cumplida esta diligencia me trasladan al quirófano número 2, mismo que ha sido asignado para mi intervención quirúrgica.

En el quirófano lo primero que hacen es revisar la placa de rayos x, en la misma constatan que el catéter está muy afuera y que había que introducirlo dos centímetros más, acción que la realizan inmediatamente, procediendo enseguida a la intervención quirúrgica.

Cuando el reloj marca las 11 de la noche termina la cirugía y me trasladan hasta la sala en la que me encuentro asilado.

Como no había ingerido alimento durante dos días, me autorizan que puedo comer algo, pero el problema es donde adquirir, entonces mi hermana solicita que por medio de una cooperativa de taxis me hagan llegar un pedido de comida hasta el hospital, el mismo que llega luego de media hora, procediendo luego a dar rienda suelta con el suculento plato para paliar el hambre.

Mi hermana y mi sobrina se despiden aproximadamente a las 12 de la noche y yo en mi sala luego de dar gracias a Dios intento conciliar el sueño, el mismo que lo consigo casi inmediatamente.




PARA REFLEXIONAR:

La distancia y el tiempo no son obstáculo para el amor cuando en el corazón existen huellas de un camino recorrido y el sabor dulce de un idilio vivido, pues la llama del amor por siempre arderá, como dos lenguas de fuego que unidos mantendrá por siempre nuestros corazones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario