martes, 18 de febrero de 2014

Sábado 20 de julio…





Una hermosa mañana me saluda, los rayos del sol llegan hasta mi cama como una bendición de Dios, pues a pesar de mi situación de salud me permite sonreír a la vida  y caminar con optimismo hacia la recuperación.

Leyendo la obra del Padre Ignacio Larrañaga, me impresiona mucho el siguiente texto.

“El silencio camina por el valle nevado, pero nadie escucha sus pasos.  Los ríos siguen su camino sin mirar atrás ni a los costados. Las rosas perfuman el aire, pero no se preocupan si los transeúntes se detienen para aspirar su perfume.  Las estrellas brillan, pero no les importa si los lagos reflejan o no su luz.  Todos se dan, cumpliendo su ley, pero nunca se vuelven sobre sí mismos”. 

Este relato me permite relacionar con la esencia del amor puro, de ese amor que ama sin esperar nada a cambio, ese amor generoso, que se da y se entrega sin esperar recompensa alguna, ese amor que no condiciona.

En el transcurso de la tarde, me visita la representante de la empresa que provee de los equipos de aspiración señorita Natalia Valencia, para realizar una inspección de los mismos, con la novedad que uno de los dispensadores está lleno de secreción, lo que causa preocupación a todos, más aún por cuanto el repuesto de los mismos llegará en la mañana en el vuelo de TAME a las cuatro de la tarde procedente de Guayaquil.  



PARA REFLEXIONAR:

El mundo no necesita caridad, el mundo necesita justicia.

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