Hoy se cumplen 101 días
desde el día que me ocurrió el accidente, y debo indicar que gracias a Dios he
tenido el valor de poder soportar todo este tiempo ajeno a la presencia de mi
familia, aislado en una sala con prohibición de visitas pero soportando el
dolor y los problemas con humildad y optimismo.
Ya no le exijo tanto al Creador, sobre mi recuperación, pues
humildemente he decidido aceptar su voluntad pues sé que en todo sufrimiento
humano, coexiste una especie de voluntad divina, es decir, de esperanza que
Dios nos da en cuanto a la acogida de su gracia.
Luego del desayuno, a partir
de las 10 de la mañana me aplican el conocido NPO, el mismo que hay que
cumplirlo con responsabilidad para evitar complicaciones en el quirófano.
En la visita médica del Dr.
Miguel Molina confirma mi intervención quirúrgica para las 6 y media de la
tarde.
Permanezco tranquilo,
ocupado en la lectura, meditando y en momentos escribiendo esta crónica o
puliendo mis obras (Antología de un Aventurero y El vino dulce y amargo del
amor) que en algún momento Dios me permita publicarlas.
De acuerdo a lo programado,
Doña Janeth, auxiliar de enfermería me traslada en camilla hasta el
quirófano. En el trayecto saludo con
varios amigos y amigas que trabaja en el hospital ocupando diferentes cargos.
Ya dentro del quirófano el
Dr. Miguel Molina se dirige hacia mí para saludarme y preguntarme como me
encuentro, yo como siempre lleno de optimismo y con un poco de gracia le
respondo que yo me encuentro muy bien, que la que está enferma es la pierna, lo
que arranca una sonrisa alentadora en el médico y que replica que esté
tranquilo que muy pronto me va a curar esa patita caprichosa.
Se lleva a cabo la vigésima cirugía,
en la que proceden a realizarme una limpieza, toma de una muestra ósea y de
secreción para realizar un nuevo cultivo.
Terminada la intervención quirúrgica el médico me alienta explicándome
que está bastante bien mi situación, dando por terminada la intervención
quirúrgica aproximadamente a las nueve y treinta de la noche. Posteriormente soy trasladado a la sala
número 8 de cirugía en donde prácticamente se ha convertido en mi domicilio.
PARA REFLEXIONAR
Quien
tome una pluma para firmar la sentencia en contra de alguien, antes de hacerlo
que se mire en el espejo de su conciencia y si tiene limpia sus manos para
hacerlo.
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