En esta fecha, luego de la
visita del médico traumatólogo y su comitiva, recibo la visita del infectólogo
del hospital Dr. Javier Ochoa, quien en tono airado y poco diplomático comenta
sobre el reclamo hecho por la familia con respecto al estado de abandono al que
me tiene, pues según Él había recibido el llamado de atención por parte de las
autoridades del hospital y además aduce que la medicina prescrita por el Dr.
Serrano, a más de no existir en nuestro país que él no tiene la facultad para prescribir ningún tipo de
antibiótico porque como traumatólogo podrá saber de huesos más no de
infecciones. Tampoco quiere tomar
procedimiento con mi estado de salud por cuanto no le han solicitado ninguna
interconsulta.
Luego de varios minutos
regresa a la sala con la noticia de que recién le han entregado la
interconsulta que iba a ver que
procedimiento tomaba, por cuanto estaba esperando los resultados de una cepa
que se había mandado a analizar en la ciudad de Guayaquil.
Siendo aproximadamente las 2
de la tarde el infectólogo da la orden para que se me aísle en la sala en la
que me encuentro, por cuanto de acuerdo a los resultados recibidos desde
Guayaquil, habían confirmado la presencia de pseudomona aeruginosa en mi herida
y como medida preventiva se tomaba esa resolución.
PARA REFLEXIONAR
La vida no es carrera de
velocidad es carrera de resistencia, es el campo de batalla en donde los
valientes llenos de valor vencen el miedo y sin dar la espalda se enfrentan
cara a cara a la adversidad, pues así caiga se vuelve a levantar y lucha por
sus ideales, considerando que tanto el éxito como el fracaso son dos impostores
que llegan y se van, pero lo que nunca debe morir es la fe, la esperanza y la
confianza en Dios y la voluntad férrea de seguir luchando
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