En este nuevo día durante la
visita del médico tratante, manifiesta un poco molesto que por qué motivo se me
suspendió el alta, a lo que la señorita interna manifiesta que fue por el
estado febril y por sugerencia del médico legista; a lo que el Dr. Serrano,
acota que en el hospital manda el personal que labora en el mismo y por tanto
nada tiene que ver el médico legista, inmediatamente confirma una vez más el
alta médica.
Luego Laura (mi esposa) y mi
hermana, proceden a ponerse de acuerdo con la trabajadora social sobre el
servicio de la ambulancia. En ese
preciso momento llegan los resultados del examen de sangre realizado el día
anterior, confirmando algún tipo de infección, particular que hasta el momento
desconocía el médico tratante.
Luego de percatarse de los
resultados y pese a saber que presento un cuadro infeccioso procede a
realizarme la transferencia hasta la ciudad de Machala, al Hospital Teófilo
Dávila, de tal forma que en esa casa de salud continúen con la administración
de los antibióticos prescritos por uno o dos días. Una vez que mis familiares me informan del
particular hago llegar mi debida protesta porque no era posible que se obre con
tanta irresponsabilidad o negligencia el estado de salud de los pacientes, peor
aun conociendo el médico tratante sobre mi situación.
De todas formas se procede a
realizar la transferencia, indicándonos que ya se había coordinado con las
autoridades del hospital de destino. La
transferencia se concreta a las 14H00 y mi traslado se lo realiza en la
ambulancia del hospital. Durante el
viaje me acompañan mi hermana Luz María, mi querida madrecita y mi esposa.
Luego de 3 horas de viaje
arribamos a la ciudad de Machala, dirigiéndonos inmediatamente al Hospital
Teófilo Dávila, en donde el personal manifiesta que con ellos nadie ha
coordinado mi transferencia y que por tanto tenía que regresar a Cuenca, desde
luego que hacemos el justo reclamo tanto yo como mis familiares. En esos momentos pude darme cuenta de la
indolencia, irresponsabilidad, falta de sentido común y calidad humana del
personal y funcionarios de mal llamada casa de salud.
Luego de estos incidentes
nos trasladamos hasta la ciudad de Pasaje, al Hospital San Vicente de Paúl, en
donde se repite una situación similar a la anterior, pues no están dispuestos a
acogerme con la excusa de que no hay camas disponibles; y yo me preguntaba, si
por falta de cama puede un paciente agravar su situación de salud o morir, dese
luego que también hacemos llegar nuestro reclamo y protesta por la actitud
indolente de los médicos de turno, abandonando inmediatamente el hospital
llenos de rabia y preocupación. Como una
alternativa nos quedaba el Hospital Lorena Serrano del cantón El Guabo, en
donde nos informan que tampoco cuentan con camas disponibles, pero debo
destacar que el trato desde que llegamos fue muy diferente al de los
funcionarios de Machala y Pasaje.
En el hospital de El Guabo,
un médico con mucha humanidad, responsabilidad y diligencia hace lo posible por
recibirme, internándome en la sala de recuperación, tomando procedimiento en
forma inmediata con la administración de los medicamentos prescritos en la
transferencia. La actitud tomada por el doctor Blas Méndez nos devuelve la
tranquilidad.
De los supuestos dos días de
administración de antibióticos que decía la transferencia del Dr. Serrano del
Hospital Vicente Corral Moscoso de la ciudad de Cuenca, se convirtieron en 12
días largos de hospitalización en esta casa de salud.
Debo indicar que desde que
llegue a este hospital mi situación de salud se agravó, pues pese a estar
suturada la herida, la misma comenzó a drenar líquido sanguinolento,
caracterizado como una leche chocolatada y acompañada de dolor.
Así es como paso desde el
viernes en la noche hasta el día lunes 22 de abril, día que llega el
traumatólogo Dr. Manuel Jaramillo, quien desde ese instante toma procedimiento
en las curaciones con decisión, responsabilidad y vocación, pero también con
mucha preocupación por la calidad y cantidad de líquido sanguinolento y ceroso
que emana de la herida, indicándome la gravedad
del caso y las posibles complicaciones para mi salud.
Los días pasan y la
situación continúa sin ninguna mejoría, pese a las curaciones diarias y el
suministro de los respectivos antibióticos y analgésicos. Cada día las sugerencias del médico están
presentes sobre mi regreso a la ciudad de Cuenca para el respectivo
tratamiento, pues el hospital en donde me encuentro internado es básico y no
cuenta con la tecnología ni la infraestructura adecuada para hacer frente a mi
situación.
Con la debida preocupación,
característica de todos los días, el Dr. Jaramillo el día jueves 25 de abril da
la orden que se me tome una muestra del material que mana la herida para ser
enviado a un laboratorio particular para que se realice un cultivo y poder
determinar a qué tipo de infección estoy expuesto.
El día vienes 26 de abril el
Dr. Jaramillo continúa con las curaciones respectivas con el apoyo del personal
del nosocomio, pero persiste la preocupación por mi estado de salud.
Los días sábado y domingo,
el médico tratante no labora por lo que las curaciones las realizan los médicos
de turno, las mismas que son realizadas con responsabilidad y vocación.
PARA REFLEXIONAR:
Que
nuestra alma se eleve hasta el cielo, que nuestra mirada siempre busque la luz
del sol, que el corazón se hinche de alegría y continuemos caminando con
optimismo y valor.

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