martes, 18 de febrero de 2014

Viernes 19 de abril…


En este nuevo día durante la visita del médico tratante, manifiesta un poco molesto que por qué motivo se me suspendió el alta, a lo que la señorita interna manifiesta que fue por el estado febril y por sugerencia del médico legista; a lo que el Dr. Serrano, acota que en el hospital manda el personal que labora en el mismo y por tanto nada tiene que ver el médico legista, inmediatamente confirma una vez más el alta médica.

Luego Laura (mi esposa) y mi hermana, proceden a ponerse de acuerdo con la trabajadora social sobre el servicio de la ambulancia.  En ese preciso momento llegan los resultados del examen de sangre realizado el día anterior, confirmando algún tipo de infección, particular que hasta el momento desconocía el médico tratante.

Luego de percatarse de los resultados y pese a saber que presento un cuadro infeccioso procede a realizarme la transferencia hasta la ciudad de Machala, al Hospital Teófilo Dávila, de tal forma que en esa casa de salud continúen con la administración de los antibióticos prescritos por uno o dos días.  Una vez que mis familiares me informan del particular hago llegar mi debida protesta porque no era posible que se obre con tanta irresponsabilidad o negligencia el estado de salud de los pacientes, peor aun conociendo el médico tratante sobre mi situación. 

De todas formas se procede a realizar la transferencia, indicándonos que ya se había coordinado con las autoridades del hospital de destino.  La transferencia se concreta a las 14H00 y mi traslado se lo realiza en la ambulancia del hospital.  Durante el viaje me acompañan mi hermana Luz María, mi querida madrecita y mi esposa.

Luego de 3 horas de viaje arribamos a la ciudad de Machala, dirigiéndonos inmediatamente al Hospital Teófilo Dávila, en donde el personal manifiesta que con ellos nadie ha coordinado mi transferencia y que por tanto tenía que regresar a Cuenca, desde luego que hacemos el justo reclamo tanto yo como mis familiares.  En esos momentos pude darme cuenta de la indolencia, irresponsabilidad, falta de sentido común y calidad humana del personal y funcionarios de mal llamada casa de salud.

Luego de estos incidentes nos trasladamos hasta la ciudad de Pasaje, al Hospital San Vicente de Paúl, en donde se repite una situación similar a la anterior, pues no están dispuestos a acogerme con la excusa de que no hay camas disponibles; y yo me preguntaba, si por falta de cama puede un paciente agravar su situación de salud o morir, dese luego que también hacemos llegar nuestro reclamo y protesta por la actitud indolente de los médicos de turno, abandonando inmediatamente el hospital llenos de rabia y preocupación.  Como una alternativa nos quedaba el Hospital Lorena Serrano del cantón El Guabo, en donde nos informan que tampoco cuentan con camas disponibles, pero debo destacar que el trato desde que llegamos fue muy diferente al de los funcionarios de Machala y Pasaje.

En el hospital de El Guabo, un médico con mucha humanidad, responsabilidad y diligencia hace lo posible por recibirme, internándome en la sala de recuperación, tomando procedimiento en forma inmediata con la administración de los medicamentos prescritos en la transferencia. La actitud tomada por el doctor Blas Méndez nos devuelve la tranquilidad.
De los supuestos dos días de administración de antibióticos que decía la transferencia del Dr. Serrano del Hospital Vicente Corral Moscoso de la ciudad de Cuenca, se convirtieron en 12 días largos de hospitalización en esta casa de salud.

Debo indicar que desde que llegue a este hospital mi situación de salud se agravó, pues pese a estar suturada la herida, la misma comenzó a drenar líquido sanguinolento, caracterizado como una leche chocolatada y acompañada de dolor.

Así es como paso desde el viernes en la noche hasta el día lunes 22 de abril, día que llega el traumatólogo Dr. Manuel Jaramillo, quien desde ese instante toma procedimiento en las curaciones con decisión, responsabilidad y vocación, pero también con mucha preocupación por la calidad y cantidad de líquido sanguinolento y ceroso que emana de la herida, indicándome  la gravedad del caso y las posibles complicaciones para mi salud.

Los días pasan y la situación continúa sin ninguna mejoría, pese a las curaciones diarias y el suministro de los respectivos antibióticos y analgésicos.  Cada día las sugerencias del médico están presentes sobre mi regreso a la ciudad de Cuenca para el respectivo tratamiento, pues el hospital en donde me encuentro internado es básico y no cuenta con la tecnología ni la infraestructura adecuada para hacer frente a mi situación.

Con la debida preocupación, característica de todos los días, el Dr. Jaramillo el día jueves 25 de abril da la orden que se me tome una muestra del material que mana la herida para ser enviado a un laboratorio particular para que se realice un cultivo y poder determinar a qué tipo de infección estoy expuesto.

El día vienes 26 de abril el Dr. Jaramillo continúa con las curaciones respectivas con el apoyo del personal del nosocomio, pero persiste la preocupación por mi estado de salud.

Los días sábado y domingo, el médico tratante no labora por lo que las curaciones las realizan los médicos de turno, las mismas que son realizadas con responsabilidad y vocación.





PARA REFLEXIONAR:

Que nuestra alma se eleve hasta el cielo, que nuestra mirada siempre busque la luz del sol, que el corazón se hinche de alegría y continuemos caminando con optimismo y valor.

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