martes, 18 de febrero de 2014

Viernes 19 de julio…


Con un hermoso amanecer recibo un nuevo milagro de Dios, esto es un nuevo día de vida, por tanto le doy gracias elevando una oración hacia el cielo.

Durante esta mañana los médicos en su visita me confirman que a partir de las seis de la tarde se llevará a cabo la intervención quirúrgica, a pesar que por parte del departamento de anestesiología está programado para las cuatro de la tarde.

Con mucho beneplácito recibo la visita de mi amigo Manuel Astudillo, ex compañero del Colegio, pues últimamente me ha estado visitando todos los días, dándome sus muestras de solidaridad y departiendo gratos momentos, recordando la vida estudiantil de nuestro querido colegio Miguel Merchán Ochoa, en donde compartimos nuestros estudios.

En la tarde como ya es costumbre recibo la visita de mi hermana Luz María y de mi sobrina Anita Lucía, quienes me acompañan hasta bajar al quirófano, hecho que se da a partir de las cinco y media de la tarde.

Durante la intervención quirúrgica el personal de anestesiología me da algunas indicaciones sobre una nueva técnica que me van a aplicar, esto es anestesiar tan solo el miembro inferior izquierdo a través de unas agujas especiales que detectan los nervios adecuados para anestesiar el miembro.  Luego de varios pinchazos que causan dolor, tan solo logra surtir efecto en la parte interna de la pierna más no en la parte de la herida, por lo que necesariamente tuvieron que aplicarme la raquídea.

También el Dr. Miguel Molina, traumatólogo que tiene a su cargo mi situación de salud, luego de la limpieza quirúrgica procede a adaptar a la herida infectada de mi pierna izquierda un sistema de succión continua a través de dos equipos de succión GENADYNE, los que permitirán extraer toda clase de secreción de la herida y mantener limpia la misma dando la oportunidad de que comience a granular el tejido.  Esta técnica se utiliza por primera vez dentro del hospital, desde luego el Dr. Molina ya la ha utilizado en Chile y en México.  Me indica que es un tratamiento costoso pues cada apósito tiene un valor de 250 dólares, los mismos que tienen que ser cambiados cada 4 o 5 días.




PARA REFLEXIONAR:

De nada sirve: el éxito, la fortuna y la fama sin en el corazón se anida la soberbia, el orgullo y la arrogancia, recordemos que bien vista es la humildad a los ojos de Dios.

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