Un día más de rutina; mi
cuerpo sobre una cama de hospital, la espalda comienza a sentir los estragos de
permanecer recostado en una sola posición, pero que más queda, soportar los
dolores, las angustias y toda clase de sinsabores. Una vez más me causa rabia e indignación y
hasta un poco de preocupación por el descuido e irresponsabilidad del personal,
pues tampoco hoy nadie se ha acercado a realizar la respectiva curación de la
herida pese a estar prescrito por el médico tratante en la respectiva ficha
médica.
Luego de un airado y
correcto reclamo, proceden a la curación de la herida a las 9 de la noche,
desde luego escuchando las disculpas y justificaciones de la Dra. Cristina
Zurita.
PARA REFLEXIONAR
No
hay caso perdido para los que confiamos en Dios, si caemos levantémonos y
sigamos caminando.
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