A partir de esta fecha,
aparte de permanecer aislado y con restricción de visitas, me mantengo en mi
sala con la compañía del Todopoderoso,
pues las visitas son pocas de manera especial las de mi hermana Luz María,
Anita y Mayra, que me visitan todos los días y están pendientes de mí y de
cualquier novedad con los médicos.
Mi esposa Laura y mis hijas
Gabriela y Rosita me visitan por lo general los días domingos en las dos
jornadas, esto es en la mañana a partir de las 10 de la mañana y en las tardes
desde las 2 hasta las 4. Desde luego que
también hay muchos familiares que están pendientes de mi estado de salud y nos
comunicamos por medio del chat, correo electrónico, mensajes telefónicos y
llamadas.
Durante este tiempo la
presencia del infectólogo es casi nula, tan solo un día llegó por casualidad mientras
la interna realizaba la curación, indicándole que de la muestra que había
tomado por iniciativa propia la envíe al laboratorio para realizar un
cultivo. Con este antecedente y para
aparentar que está pendiente de mí, hace un comentario que él como infectólogo
me ha realizado la curación y que extraído de la herida la cantidad de 100 cc.
de secreción purulenta y que por tanto mi situación aún era grave. Situación que nunca existió porque jamás se
ha acercado ni siquiera a ver cómo está la herida.
Esto me lleva a tomar como
reflexión el siguiente pensamiento “Es un verdadero desocupado con sueldo aquél
que no tiene vocación y no le pone amor al trabajo que realiza”.
Independientemente de la
institución hospitalaria, enviamos unas muestras tanto de la secreción como de
sangre para que se realice un cultivo en el Hospital de SOLCA, actividad que se
coordina con mi sobrina Mariana por trabajar en la mencionada institución.
El día miércoles 26 de junio
me dan a conocer los resultados de SOLCA, en donde me indican que la bacteria
pseudomona aún persiste pero que es sensible a otros antibióticos, particular que
comunico a la Srta. Zoila Angamarca quien manifiesta que esperemos a que
entreguen los resultados del cultivo solicitado en el Hospital Vicente Corral
Moscoso; el mismo que llega el día viernes 28 de junio confirmándose la
presencia de la bacteria pero con menos agresividad y sensible a otros
antibióticos a más del IMEPENEN que continúan administrándome.
El viernes 28 de junio
también recibo la visita del traumatólogo quien manifiesta que no puede
ayudarme de ninguna forma por cuanto en el Hospital han conformado un comité de
bioseguridad y que por tanto para realizarme las limpiezas en el quirófano se
necesita hacer un protocolo para prevenir la contaminación del mismo.
En este día se esperaba la
presencia del Dr. Ochoa, pero no llegó, por tanto a las 4 y media de la tarde
la señorita interna procede a realizar la curación respectiva.
Durante el fin de semana
permanezco un poco tranquilo, pese al dolor que empiezo a sentir tanto en la
parte de la herida como en el resto de la pierna, lo que me preocupa. Pero el personal de enfermería me piden que
mantenga la calma por cuanto eso es un buen síntoma debido a que se empiezan a
regenerar los nervios, tendones, tejido, etc. y empiezo a tener mayor
sensibilidad.
El domingo 30 recibo la
visita de mi querida esposa e hijas, quienes me regalan un momento de alegría y
sus muestras de solidaridad con sus palabras motivadoras, bromas, etc.
PARA REFLEXIONAR:
No
sigas siempre el mismo camino, pues a veces causa aburrimiento, abre un nuevo
sendero, sigue un nuevo camino y más interesante será la vida.
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