martes, 18 de febrero de 2014

Viernes 13 de septiembre…





Cada día es un milagro que Dios nos regala, es por eso que todos los días debo darle gracias por su bondad y misericordia, pues el Señor a pesar de nuestras debilidades humanas no se olvida de hacer que el sol aparezca todos los días y que cada amanecer se convierta en un camino por recorrer para lo cual el Señor siempre nos estará guiando.

El doctor Gustavo Ochoa, durante la visita de la mañana procede a cortar las vendas que cubren mi herida para revisar la misma y hacer una evaluación de su evolución, comentando luego que está muy bien.  Luego me visita el doctor Javier Ochoa con su equipo de infectología y también procede a revisar la herida y a tomar una muestra para realizar un nuevo cultivo, pues antes de darme el alta quieren estar seguros de haber erradicado por completo la bacteria de la pseudomona aeruginosa.

Luego la señorita interna de medicina Johanna Astudillo procede a la respectiva curación de la herida, cambiar los apósitos y cubrir con vendajes la herida, también me realiza una limpieza en la zona en donde está colocado el catéter central para evitar algún tipo de infección.

Durante la visita de la tarde cuento con la presencia de mis sobrinas Anita Lucía y Mayra, con quienes platicamos sobre algunos temas y aprovechamos para reír un poco a través de algunas bromas que nos hacemos mutuamente.

La licenciada Blanca Reino me da sus muestras de solidaridad y sus palabras de aliento para que todo salga bien y pronto pueda regresar a casa, de la misma manera luego lo hacen la señora Silvia Serrano y don Bolívar Criollo, personal que laboran dentro del equipo de enfermería.




PARA REFLEXIONAR:

Por muchas que sean las dificultades o grandes las desilusiones a lo largo de la senda, quienes la siguen, respetan y aprenden de los otros caminantes y a menudo si no corporalmente, con seguridad en espíritu  avanzan juntos.

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