martes, 18 de febrero de 2014

Jueves 12 de septiembre…





La gracia que Dios me concede hoy, no puede ser economizada.  No hay un banco donde pueda depositarla para utilizarla de nuevo cuando esté en paz conmigo mismo.  Si no disfruto de estas bendiciones, las perderé irremediablemente.

Como de costumbre hoy el equipo de traumatología visita mi sala y el doctor Gustavo Ochoa, procede a cortar las ventas y revisar la herida de mi pierna, comentando con sus colegas que ésta está evolucionando satisfactoriamente y me indica que todo depende de los resultados del cultivo de hueso enviado tanto al laboratorio del hospital como a Guayaquil al Instituto Izquierda Pérez a más tardar en unos diez días me daría el alta.

Posteriormente la señorita Johanna Astudillo procede a colocar apósitos limpios sobre la herida y luego a vendar la misma, pues de acuerdo a lo prescrito por el médico tiene que realizar una curación al día.

Mucha complacencia me causa la visita de Manuelito Astudillo, de mis hermanos Carlos y Luz María y de mi sobrina Mayra.
 



PARA REFLEXIONAR:

La mayoría de las personas sufren porque ven el mundo de la manera que desearían que sucediesen las cosas y no de la manera como realmente suceden.

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