martes, 18 de febrero de 2014

Miércoles 24 de julio…


Para este día está programada la intervención quirúrgica (la número 22) para las 6 de la tarde, motivo por el cual solo me permiten desayunar y luego me aplican el NPO.
Durante la mañana me dedico a leer y a escribir, tareas que son mi afición.  

Por la tarde recibo la visita de mi hermana y sobrina, como siempre están presentes todos los días, departimos lindos momentos hasta que me trasladen al quirófano.

Faltando cuarto de hora para las seis de la tarde la interna de enfermería Carmita Armijos me traslada hasta el quirófano dando cumplimiento a la hora programada para la intervención quirúrgica, más al llegar al quirófano nos indican que se posterga para más tarde por cuanto el Dr. Miguel Molina está en una cirugía y que además luego de terminada la misma tiene otra, de la cual el paciente está anestesiado, por tanto tenía que regresar a mi habitación.

Personal de enfermería luego de recibir la llamada desde el quirófano me trasladan al mismo siendo las siete de la noche.  Recibo las respectivas indicaciones por parte del personal de anestesiología y además una sugerencia de que adquiera un catéter para colocarme en la columna para evitar las molestias de esta, aplicándome la raquídea en cada intervención, además me indican que este dispositivo tengo que adquirirlo por mi cuenta, indicándome que tiene un costo de 50 dólares y se lo puede adquirir en las clínicas o en la farmacia Monte Sinaí.

Dando cumplimiento a lo programado, el equipo participante en la cirugía, proceden a retirarme el apósito, luego realizan la limpieza para terminar con la colocación de un nuevo apósito y el cambio de canester (recipiente en donde se reúne la secreción aspirada).  Posteriormente me trasladan directamente a mi habitación para que me recupere de los efectos de la anestesia. 




PARA REFLEXIONAR:

No debemos remover los escombros del pasado ni avivar las brasas de los recuerdos que en el ayer muertos quedaron.

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