Las tinieblas de la noche
desaparecen mientras tu luz divina resplandece, ya no hay sombras todo es
claridad, ya no hay dudas porque Señor, Tu eres la verdad.
Señor Jesús ya no hay
incertidumbre porque Tu eres la certeza del amor, de la gracia, de la sanación
y de la liberación del hombre. Bendito y
alabado sea vuestro Santo nombre en el cielo y en la tierra hoy y siempre por
los siglos de los siglos.
Muy por la mañana me levanto
para agradecer a Dios por el milagro del nuevo día, por sus bendiciones y por
su misericordia y le pido que con su Luz Divina, guíe mi camino por el sendero
del bien.
Hoy también junto a mis
compañeras las muletas salgo a caminar por los pasillos del área de cirugía lo
que permite observar un panorama diferente al que estoy acostumbrado a observar
desde la sala 8 del área de cirugía en la que me encuentro hospedado.
Una vez más doy gracias a
Dios por los cuidados que brinda el personal de enfermería, médicos, internos
de medicina, etc. por su amor y vocación demostrado en el desempeño de sus
labores.
La señorita Johanna
Astudillo como todas las mañanas procede a la curación respectiva de la herida,
Dios bendiga esas manos que curan las heridas de los enfermos.
Aprovecho también la mañana
para escribir parte de esta crónica, leer el diario para enterarme de los
sucesos de la ciudad, el país y el mundo.
Tanto los médicos como yo
esperamos los resultados de los últimos cultivos del hueso, pues de estos
dependerá mi alta médica, pese que durante la visita del equipo de
traumatología me indicaron de que debo permanecer unos 10 días más internado.
PARA REFLEXIONAR:
En
la vida es importante dejar que ciertas cosas se vayan. Soltar.
Desprenderse. Es necesario
entender que nadie está jugando con cartas marcadas, a veces ganamos y a veces
perdemos. No esperemos que nos devuelvan
algo, no esperemos que reconozcan nuestro esfuerzo, que descubran nuestro
genio, que entiendan nuestro amor.
Cerrando ciclos. No por orgullo,
por incapacidad o por soberbia, sino porque simplemente aquello ya no encaja en
nuestra vida. Cerremos la puerta,
cambiemos de disco, limpiemos la casa, sacudamos el polvo. Dejemos de ser quienes éramos y convirtámonos
en quienes somos.
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