martes, 18 de febrero de 2014

Lunes 16 de septiembre…




Las tinieblas de la noche desaparecen mientras tu luz divina resplandece, ya no hay sombras todo es claridad, ya no hay dudas porque Señor, Tu eres la verdad.
Señor Jesús ya no hay incertidumbre porque Tu eres la certeza del amor, de la gracia, de la sanación y de la liberación del hombre.  Bendito y alabado sea vuestro Santo nombre en el cielo y en la tierra hoy y siempre por los siglos de los siglos.
Muy por la mañana me levanto para agradecer a Dios por el milagro del nuevo día, por sus bendiciones y por su misericordia y le pido que con su Luz Divina, guíe mi camino por el sendero del bien.
Hoy también junto a mis compañeras las muletas salgo a caminar por los pasillos del área de cirugía lo que permite observar un panorama diferente al que estoy acostumbrado a observar desde la sala 8 del área de cirugía en la que me encuentro hospedado.
Una vez más doy gracias a Dios por los cuidados que brinda el personal de enfermería, médicos, internos de medicina, etc. por su amor y vocación demostrado en el desempeño de sus labores.
La señorita Johanna Astudillo como todas las mañanas procede a la curación respectiva de la herida, Dios bendiga esas manos que curan las heridas de los enfermos.
Aprovecho también la mañana para escribir parte de esta crónica, leer el diario para enterarme de los sucesos de la ciudad, el país y el mundo.
Tanto los médicos como yo esperamos los resultados de los últimos cultivos del hueso, pues de estos dependerá mi alta médica, pese que durante la visita del equipo de traumatología me indicaron de que debo permanecer unos 10 días más internado.

PARA REFLEXIONAR:


En la vida es importante dejar que ciertas cosas se vayan.  Soltar.  Desprenderse.  Es necesario entender que nadie está jugando con cartas marcadas, a veces ganamos y a veces perdemos.  No esperemos que nos devuelvan algo, no esperemos que reconozcan nuestro esfuerzo, que descubran nuestro genio, que entiendan nuestro amor.  Cerrando ciclos.  No por orgullo, por incapacidad o por soberbia, sino porque simplemente aquello ya no encaja en nuestra vida.  Cerremos la puerta, cambiemos de disco, limpiemos la casa, sacudamos el polvo.  Dejemos de ser quienes éramos y convirtámonos en quienes somos.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario