Un alegre despertar, lleno
de colorido por los rayos solares, un día más de vida, un día más de alegría
por estar en este mundo. Pues a pesar de
las adversidades Dios me permite sonreír y continuar por el diario caminar por
este mundo.
Luego de un sueño
reconfortante gracias a Dios estoy listo para seguir batallando con mi
situación de salud.
Luego de asearme, con mis
compañeras las muletas salgo a pegarme un pequeño recorrido por los pasillos
del área de cirugía, posteriormente desayuno el manjar que doña Rud Astudillo
me sirve en mi habitación por lo que doy gracias al Creador.
La señorita interna luego de
la visita de los médicos procede a realizar la curación respectiva de la
herida.
También cuento con la
agradable visita de mi gran amigo y ex compañero de colegio Manuelito
Astudillo, quien durante mi estadía en el hospital me ha visitado
constantemente demostrándome que los años ni la distancia no pueden matar una
amistad sincera.
La señorita interna de
medicina Johanna Astudillo, más o menos a las diez y media de la mañana llega a
mi habitación para darme una gran noticia, el resultado de los cultivos han
dado negativo para la bacteria que me venía atormentando por el espacio de
cinco meses. También me indica que
conocidos los resultados por parte del departamento de infectología el doctor
Javier Ochoa procede a darme el alta, desde luego recomienda que el día de
mañana me entregará, la receta para administración por vía oral.
Posteriormente la médica
residente doctora Cumandá Lituma, se acerca hasta mi habitación para indagar
información sobre mi caso de salud, me solicita además las placas de rayos X y
la respectiva historia clínica, pues está designada para elaborar la epicrisis
de mi caso y exponerlo ante el personal médico de la institución el día de
mañana.
Luego de tan maravillosa
noticia lo menos que podría hacer es darle gracias al Creador que durante todo
el tiempo de hospitalización ha estado junto a mí, dándome valor, serenidad,
paciencia, tolerancia para permanecer tranquilo y batallar conjuntamente con el
personal de médicos y de enfermería para salir delante de esta adversidad. Dios con su infinita misericordia supo cuidarme
con todo su amor de Padre. Y hoy soy un
fiel testimonio de su misericordia infinita.
La noticia tan agradable la
comparto con mis familiares y amigos a través de las redes sociales, recibiendo
mensajes de complacencia de muchos de mis amigos, ex compañeros de trabajo,
familiares y personal del hospital.
En la tarde de igual manera
comparto mi alegría con mi hermana Luz María y mi sobrina Anita Lucía, así como
también con mi primo Patricio que hoy vino a visitarme.
También me visitan
estudiantes de cuarto año de medicina, alumnos del doctor Gustavo Ochoa,
quienes me solicitan que les ayude con información sobre mi situación de salud,
es decir un pequeño recuento desde mi accidente hasta la fecha.
Enteradas de la noticia de
que ya me dan el alta médica, las señoras María Luisa Astudillo, Nube Pauta y
Lorena Ordoñez, del área de nutrición se acercan para despedirse en medio de
lágrimas, pues luego de seis meses la amistad se ha acrecentado, es más
compartiendo con el personal todos los días.
PARA REFLEXIONAR:
PARA REFLEXIONAR:
En
la vida siempre es importante considerar tres momentos: el primer momento es
aquel cuando decidimos afrontar un problema, y darnos cuenta de que somos mucho
más capaces de los que pensamos. El
segundo momento, reconocemos que toda la energía, toda la sabiduría, viene de
la misma fuente desconocida, que normalmente llamamos Dios. El tercero es considerar que nadie está solo
en sus tribulaciones; siempre hay alguien más pensando, alegrándose o sufriendo
de la misma manera, y eso nos da fuerza para afrontar mejor el desafío que
tenemos ante nosotros.
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